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NEUMOLOGIA EN QUITO

NORTE DE QUITO SUR DE QUITO VALLES DE QUITO

 

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NEUMOLOGIA
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Hospital de Los Valles Edif. Especialidades Médicas
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2551262
Centro Materno Infantil
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La neumología es la especialidad médica encargada del estudio de las enfermedades del aparato respiratorio. Su desarrollo histórico se inicia con los trabajos de René Théophile Hyacinthe Laennec a principios del siglo XIX. Desde su origen en la tisiología (primordialmente), la broncología y la fisiología respiratoria, se ha desarrollado ampliamente. En España se separó de la Cardiología tras la ley de especialidades de 1977, lo cual afectó a los MIR nacionales o no (la mayoría latinoamericanos) que si antes terminaban titulados en "pulmón y corazón" a partir de entonces son cardiólogos o neumólogos. El neumólogo es el médico entrenado para el diagnóstico y tratamiento de tales enfermedades respiratorias. En 2014 el reputado hematólogo Bolívar redefinió al neumólogo como "el médico del pulmón".


Entre las cada vez más prevalentes enfermedades respiratorias tratadas por la neumología podríamos destacar: el asma (con especial mención al asma de difícil control, asma laboral), patología pulmonar infecciosa (neumonía, tuberculosis, entre otras), Síndrome de apnea-hipopnea durante el sueño (SAHS), cáncer de pulmón y patología pleural. Y con esencial mención en el tratamiento de las enfermedades derivadas del tabaquismo como la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica).


Hoy en día las causas de las enfermedades respiratorias están casi siempre relacionadas con el aire que respiramos un ejemplo de esto es una investigación llevada a cabo en la Ciudad de Villahermosa, México en la que se quiere probar cuanto afecta la contaminación atmosférica a la salud de la comunidad. La investigación fue regulada por un equipo de especialistas de la Dirección de Regulación Sanitaria, la Dirección de Salud y Enseñanza y la Secretaria del Estado de Tabasco. El estudio se aplicó a personas entre las edades de 15 años y 65 años en 5 ciudades diferentes, por 10 días de mayo donde abunda la contaminación atmosférica; los cuales se le entregaron unos cuestionarios con la finalidad de poder monitorear los síntomas respiratorios y oculares en episodios de contaminación atmosférica. El objetivo del estudio era demostrar que la contaminación atmosférica, está refiriéndose a incendios forestales y quemas agrícolas, son también causante de problemas respiratorios y no tan solo la contaminación causada por el hombre. Se probó que el grupo con más síntomas respiratorios por la contaminación fueron los ancianos, personas de 65 años y más y el grupo más afectado con síntomas oculares fueron de 45 años a 64 años. Se menciona: “No se han estudiado suficientemente los efectos de los contaminantes provenientes de la combustión de materia orgánica vegetal” (Verdejo Lladó, Juárez Marenco, & Sala Borbolla, 2000, p. 299), siendo esta su principal motivación y la diferenciación con otros estudios. Llevándoles a la conclusión que se deben instalar redes de monitoreo en el aire para prevenir enfermedades.


Y otra de las causas del porqué existen tantas enfermedades respiratorias es por las condiciones de vida en que vivimos los seres humanos, ya sean, por opción propia como el tabaquismo ó por situaciones ajenas como las mencionadas en una investigación realizada por varios profesionales de la salud respiratoria en el cual buscan exponer los riesgos respiratorios al cual están expuestos los trabajadores de la industria azucarera. Con los siguientes pensamientos se inclinan: “….sin embargo, es común que en muchos casos todavía se desconozcan los riesgos respiratorios que existen en las industrias, ya que a veces no se pueden ver, oler ni sentir de manera alguna” (Restrepo, et al., 2003, p. 16) y “No obstante, no se tienen antecedentes en la institución de evaluaciones previas de la función pulmonar” (Restrepo, et al., 2003, p. 16). De esta forma comienzan con un muestreo simple del cual escogen 100 trabajadores de tres diferentes áreas de trabajo (calderas, taller eléctrico y cosecha) del ingenio azucarero, los cuales están expuestos a mayores materiales dañinos; como el material particulado(polvo). Según los resultados el grupo de trabajadores más expuestos a daños químicos son los que trabajan en el área de taller eléctrico, pero la medida de peligrosidad no es tan alta. El grupo de las calderas seria el grupo con más peligrosidad porque están más expuestos a daños físicos (altas presiones y temperaturas). El grupo investigativo aconseja en este caso que los trabajadores se deben hacer chequeos médicos más a menudo y que la administración debe aconsejarlo de tomar medidas preventivas para cuidar su salud.

 

En las últimas décadas la neumología ha ido ampliando su campo de actuación al aportar a la medicina recursos que mejoran la calidad de vida del enfermo, a destacar la ventilación mecánica no invasiva en pacientes con patología crónica restrictiva, entre otras, así como a alargar la esperanza de vida del paciente al aportar cada vez técnicas más innovadoras en el diagnóstico del cáncer de pulmón. Otras técnicas en la que la neumología se encuentra fue encontrada en una investigación muy interesante en la cual buscan resolver un problema de la salud mediante técnicas psicológicas. Empezando por conocer que existen tres tipos diferentes de respiraciones dependiendo del género, talla y peso de la persona. Los investigadores se enfocan en la respiración diafragmática que es la más completa y beneficiosa para el ser humano, en comparación con la respiración de costo superior y la respiración costo inferior; y en ver como el tener este tipo de respiración afecta una tarea en la que utilicen su motricidad o la habilidad de movimiento en las manos. Por el cual mencionan “…se afirma que con la práctica continuada de la respiración diafragmática, el individuo se vuelve inmune ante cualquier situación de estrés,…” (Puerta & Duilio, 2003, p. 90). También mencionan sobre este tipo de respiración, “La respiración diafragmática es el tipo de respiración específica que más se ha difundido en la clínica psicológica” (Puerta & Duilio, 2003, p. 90). Deciden escoger 16 mujeres entre las edades de 18 y 25 años que no tuvieran este patrón respiratorio en específico. A todas las participantes se les entrena en este tipo de respiración y en un examen de destrezas motrices. Los resultados muestran que el grupo control fue más efectivo, es decir, que el entrenamiento fue muy efectivo, pero también atribuyen este resultado a que el grupo era consciente del ejercicio. Lo cual sugieren que el aprender este tipo de respiración conlleva muchos años de práctica hasta que se convierta en algo habitual en la persona.

 

Aparato respiratorio

 

El aparato respiratorio o sistema respiratorio es el encargado de captar el oxígeno (O2) del aire e introducirlo en la sangre, y expulsar del cuerpo el dióxido de carbono (CO2) ―que es un desecho de la sangre y subproducto del anabolismo celular―.

En humanos y otros mamíferos, el sistema respiratorio consiste en vías respiratorias, pulmones y músculos respiratorios que median en el movimiento del aire tanto dentro como fuera del cuerpo humano.

El aparato respiratorio incluye fosas nasales (usadas para hacer ingresar el aire al cuerpo), tubos (como la tráquea y los bronquios), los dos pulmones (donde ocurre el intercambio gaseoso).

El intercambio de gases es el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono, del ser vivo con el medio. Dentro del sistema alveolar de los pulmones, las moléculas de oxígeno y dióxido de carbono se intercambian pasivamente, por difusión, entre el entorno gaseoso y la sangre. Así, el sistema respiratorio facilita la oxigenación con la remoción contaminante del dióxido de carbono y otros gases que son desechos del metabolismo y de la circulación.

 

El sistema respiratorio también ayuda a mantener el balance entre ácidos y bases en el cuerpo a través de la eficiente eliminación de dióxido de carbono de la sangre.

El diafragma, como todo músculo, puede contraerse y relajarse. En la inhalación, el diafragma se contrae y se allana, y la cavidad torácica se amplía. Esta contracción crea un vacío que succiona el aire hacia los pulmones (inhalación). En la exhalación, el diafragma se relaja y el aire es expulsado de los pulmones.

En los seres humanos, el sistema respiratorio consiste en las vías aéreas, pulmones y músculos respiratorios, que provocan el movimiento del aire tanto hacia adentro como hacia afuera del cuerpo. El intercambio de gases es el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono, del cuerpo con su medio. Dentro del sistema alveolar de los pulmones, las moléculas de oxígeno y dióxido de carbono se intercambian pasivamente, por difusión, entre el entorno gaseoso y la sangre. Así, el sistema respiratorio facilita la oxigenación con la remoción contaminante del dióxido de carbono (y otros gases que son desechos del metabolismo) de la circulación.

 

El sistema también ayuda a mantener el balance entre ácidos y bases en el cuerpo a través de la eficiente remoción de dióxido de carbono de la sangre.

El hombre utiliza respiración pulmonar, su aparato respiratorio consta de:
Sistema de conducción: fosas nasales, boca, epiglotis, faringe, laringe, tráquea, bronquios principales, bronquios lobulares, bronquios segmentarios y bronquiolos.
Sistema de intercambio: los conductos y los sacos alveolares. El espacio muerto anatómico, o zona no respiratoria (donde no hay intercambios gaseosos) del árbol bronquial incluye las 16 primeras generaciones bronquiales, siendo su volumen de unos 150 ml.

La función del aparato respiratorio consiste en desplazar volúmenes de aire desde la atmósfera a los pulmones y viceversa. Lo anterior es posible gracias a un proceso conocido como ventilación.

La ventilación es un proceso cíclico y consta de dos etapas: la inspiración, que es la entrada de aire a los pulmones, y la espiración, que es la salida. La inspiración es un fenómeno activo, caracterizado por el aumento del volumen torácico que provoca una presión intrapulmonar negativa y determina el desplazamiento de aire desde el exterior hacia los pulmones. La contracción de los músculos inspiratorios principales, diafragma e intercostales externos, es la responsable de este proceso. Una vez que la presión intrapulmonar iguala a la atmosférica, la inspiración se detiene y entonces, gracias a la fuerza elástica de la caja torácica, esta se retrae, generando una presión positiva que supera a la atmosférica y determinando la salida de aire desde los pulmones.

 

En condiciones normales la respiración es un proceso pasivo. Los músculos respiratorios activos son capaces de disminuir aún más el volumen intratorácico y aumentar la cantidad de aire que se desplaza al exterior, lo que ocurre en la espiración forzada.

Mientras este ciclo ventilario ocurre, en los sacos alveolares, los gases contenidos en el aire que participan en el intercambio gaseoso, oxígeno y dióxido de carbono, difunden a favor de su gradiente de concentración, de lo que resulta la oxigenación y detoxificación de la sangre.

El volumen de aire que entra y sale del pulmón por minuto, tiene cierta sincronía con el sistema cardiovascular y el ritmo circadiano (como disminución de la frecuencia de inhalación/exhalación durante la noche y en estado de vigilia/sueño). Variando entre 6 a 80 litros (dependiendo de la demanda).

Se debe tener cuidado con los peligros que implica la ventilación pulmonar ya que junto con el aire también entran partículas sólidas que puede obstruir y/o intoxicar al organismo. Las de mayor tamaño son atrapadas por los vellos y el material mucoso de la nariz y del tracto respiratorio, que luego son extraídas por el movimiento ciliar hasta que son tragadas, escupidas o estornudadas. A nivel bronquial, por carecer de cilios, se emplean macrófagos y fagocitos para la limpieza de partículas.

 

Control de la ventilación

 

La ventilación es controlada de forma muy cuidadosa y permite la regulación del intercambio gaseoso, es decir que los niveles normales de PaO2 y PaCO2 arteriales se mantengan dentro de límites estrechos a pesar de que las demandas de captación de O2 y eliminación de CO2 varían mucho. El sistema respiratorio se puede considerar un sistema de control de lazo cerrado ya que posee un grupo de componentes que regula su propia conducta, estos componentes pueden ser clasificados como: sensores que reúnen información y con ella alimentan al controlador central, en el encéfalo, que coordina la información y a su vez envía impulsos hacia los músculos respiratorios efectores, que causan la ventilación.


Sensores (entradas).

Los sensores protagonistas en el control de la respiración son los quimiorreceptores, estos responden a los cambios en la composición química de la sangre u otro líquido. Se han clasificado anatómicamente como centrales y periféricos.


Quimiorreceptores centrales cerca de la superficie ventral del bulbo raquideo están rodeados por el líquido extracelular del cerebro y responden a los cambios de H+ en ese líquido. El nivel de CO2 en la sangre regula la ventilación principalmente por su efecto sobre el pH del LCR.Quimiorreceptores periféricos se hallan dentro de los cuerpos carotídeos, en la bifurcación de las arterias carótidas primitivas, y en los cuerpos aórticos por encima y por debajo del cayado aórtico, estos responden al descenso de la PO2 arterial y al aumento de la pCO2 y de los H+, estos son los responsables de cualquier aumento de la ventilación en el ser humano como respuesta de la hipoxemia arterial.


En los pulmones también existen receptores sensoriales que intervienen en el control del calibre de las vías aéreas, la secreción bronquial, así como en la liberación de mediadores por las células cebadas u otras células inflamatorias, esta información llega a los centros superiores a través de las fibras sensoriales del nervio vago. Los receptores asociados a la vía vagal son los siguientes:


Receptores de estiramiento pulmonar en el músculo liso de las vías aéreas, producen impulsos cuando se distiende el pulmón, y su actividad persiste mientras el mismo se encuentre insuflado. Receptores de sustancias irritantes entre las células epiteliales de las vías aéreas y son estimulados por gases nocivos y aire frío. Receptores J o yuxtacapilares las terminaciones nerviosas de estas fibras se encuentran situadas en el parénquima pulmonar en la vecindad de las paredes alveolares y los capilares pulmonares, son estimulados por el edema y la fibrosis pulmonar intersticio y dan lugar a la sensación de disnea en estos pacientes, además se señala que tiene un importante papel en la regulación de la secreción de surfactante pulmonar.


Existen otros receptores correspondientes al sistema de control respiratorio o que de alguna manera pueden modificar la frecuencia ventilatoria:


Receptores nasales y de las vías aéreas superiores la nariz, la nasofaringe, la laringe y la tráquea poseen receptores que responden a la estimulación mecánica y química. Se les atribuyen diversas respuestas reflejas, como estornudos, tos y broncoconstricción. Barorreceptores arteriales los barorreceptores de la aorta y los senos carotídeos por el aumento de la presión arterial puede causar hipoventilación o apnea reflejas. La disminución de la presión arterial causará hiperventilación. Dolor y temperatura La estimulación de muchos nervios aferentes puede general cambios en la ventilación. El dolor muchas veces causa un período de apnea seguido de hiperventilación. El calentamiento de la piel puede causar hiperventilación.Controlador central.

 

El control de la ventilación es una compleja interconexión de múltiples regiones en el cerebro que inervan a los diferentes músculos encargados de la ventilación pulmonar. El proceso automático normal de la respiración se origina en impulsos que provienen del tallo cerebral, sin embargo, se puede tener cierto control voluntario dentro de determinados límites ya que los estímulos de la corteza se pueden priorizar respecto a los del tallo cerebral.


Tallo cerebral periodicidad de la inspiración y espiración es controlada por neuronas ubicadas en la protuberancia y en el bulbo raquídeo, a estas se les denomina los Centros respiratorios, es un conjunto algo indefinido de neuronas con diversos componentes. Centros respiratorios bulbares: la región dorsal del bulbo está asociada con la inspiración, estas son las responsables del ritmo básico de la ventilación, y la región ventral con la espiración.Centro apneústico: se ubica en la parte inferior de la protuberancia. Los impulsos desde este centro tienen un efecto excitador sobre el área inspiratoria del bulbo.Centro neumotáxico: parte superior de la protuberancia en este centro se desactiva o inhibe la inspiración y así se regula el volumen inspiratorio y consecuentemente la frecuencia respiratoria.Corteza: en cierta medida la ventilación tiene un carácter voluntario, la hiperventilación voluntaria puede disminuir a la mitad la PCO2, si bien la alcalosis consiguiente puede causar tetania con contracción de los músculos de las manos y los pies, sin embargo la hipoventilación voluntaria es más difícil, el tiempo durante el cual se puede retener la respiración es limitado, por diversos factores, incluyendo la PCO2 y la PO2 arteriales.Otras partes del cerebro: sistema límbico y el hipotálamo, pueden afectar el patrón de la respiración, por ejemplo en alteraciones emocionales.Efectores (salidas).

 

Como actuadores del sistema respiratorio están el diafragma, los músculos intercostales, abdominales y los músculos accesorios. En el contexto del control de la ventilación es fundamental que estos diversos grupos trabajen conjuntamente en forma coordinada. Hay evidencias de que en algunos neonatos, en particular los prematuros, existe falta de coordinación en la actividad de los músculos respiratorios, en especial durante el sueño. Por ejemplo, los músculos torácicos pueden realizar el trabajo inspiratorio mientras los músculos abdominales efectúan el trabajo espiratorio.

 

Los Pulmones

 

Los pulmones humanos son estructuras anatómicas de origen embrionario endodérmico, pertenecientes al aparato respiratorio, se ubican en la caja torácica, delimitando a ambos lados el mediastino. Sus dimensiones varían, el pulmón derecho es más grande que su homólogo izquierdo (debido al espacio ocupado por el corazón). Poseen tres caras; mediastínica, costal y diafragmática, lo irrigan las arterias bronquiales, y las arterias pulmonares le llevan sangre para su oxigenación.

Los pulmones son los órganos en los cuales la sangre recibe oxígeno desde el aire y a su vez la sangre se desprende del dióxido de carbono el cual pasa al aire. Este intercambio, se produce mediante la difusión del oxígeno y el dióxido de carbono entre la sangre y los alvéolos que forman los pulmones. La función de los pulmones es realizar el intercambio gaseoso con la sangre, por ello los alvéolos están en estrecho contacto con capilares. En los alvéolos se produce el paso de oxígeno desde el aire a la sangre y el paso de dióxido de carbono desde la sangre al aire. Este paso se produce por la diferencia de presiones parciales de oxígeno y dióxido de carbono (difusión simple) entre la sangre y los alvéolos.

 

Anatomía y características

 

 Los pulmones están situados dentro del tórax, protegido por las costillas y a ambos lados del corazón. Son huecos y están cubiertos por una doble membrana lubricada (serosa) llamada pleura. Están separados el uno del otro por el mediastino.

La pleura es una membrana de tejido conjuntivo, elástica que evita que los pulmones rocen directamente con la pared interna de la caja torácica. Posee dos capas, la pleura parietal o externa que recubre y se adhiere al diafragma y a la parte interior de la caja torácica, y la pleura visceral que recubre el exterior de los pulmones, introduciéndose en sus lóbulos a través de las cisuras. Entre ambas capas existe una pequeña cantidad (unos 15 cm³) de líquido lubricante denominado líquido pleural.

La superficie de los pulmones es de color rosado en los niños y con zonas oscuras distribuidas irregularmente pero con cierta uniformidad en los adultos. Esto es denominado antracosis y aparece con carácter patológico, mostrándose casi en la totalidad de los habitantes de ciudades, como resultado de la inhalación de polvo flotante en la atmósfera que se respira, principalmente carbón.

 

El peso de los pulmones depende del sexo y del hemitórax que ocupen: El pulmón derecho pesa en promedio 600 gramos y el izquierdo alcanza en promedio 500 g. Estas cifras son un poco inferiores en el caso de la mujer (debido al menor tamaño de la caja torácica) y algo superiores en el varón. El pulmón derecho está dividido por dos cisuras (horizontal y oblicua) en 3 partes, llamadas lóbulos (superior, medio e inferior). El pulmón izquierdo tiene dos lóbulos (superior e inferior) separados por una cisura (oblicua). Esto se debe a que el corazón tiene una inclinación oblicua hacia la izquierda y de atrás hacia adelante; "clavándose" la punta inferior (el ápex) en el pulmón izquierdo, reduciendo su volumen y quitando espacio a dicho pulmón. Se describen en ambos pulmones un vértice o ápex (correspondiente a su parte más superior, que sobrepasa la altura de las clavículas), y una base (inferior) que se apoya en el músculo diafragma. La cisura mayor de ambos pulmones va desde el 4º espacio intercostal posterior hasta el tercio anterior del hemidiafragma correspondiente. En el pulmón derecho separa los lóbulos superior y medio del lóbulo inferior, mientras que en el pulmón izquierdo separa los dos únicos lóbulos: superior e inferior. La cisura menor separa los lóbulos superior y medio del pulmón derecho y va desde la pared anterior del tórax hasta la cisura mayor. Puede estar ausente o incompleta en hasta un 25 % de las personas. En cada lóbulo se distinguen diferentes segmentos, bien diferenciados, correspondiéndole a cada uno un bronquio segmentario (3.ª generación bronquial). Existen varias clasificaciones para nombrar a los diferentes segmentos, siendo una de las más aceptadas la de Boyden. Los bronquios segmentarios se subdividen en bronquios propiamente dichos y bronquiolos (generaciones 12–16). Estos últimos carecen de cartílago y se ramifican en bronquiolos terminales y bronquiolos respiratorios (generaciones 17 a 19) que desembocan en los alvéolos: las unidades funcionantes de intercambio gaseoso del pulmón.

 

La mucosa de las vías respiratorias está cubierta por millones de pelos diminutos, o cilios cuya función es atrapar y eliminar los restos de polvo y gérmenes en suspensión procedentes de la respiración, evitando, en lo posible, cualquier entrada de elementos sólidos que provoquen una broncoaspiración.

Los pulmones tienen alrededor de 500 millones de alvéolos, formando una superficie total de alrededor de 140 m² en adultos (aproximadamente la mitad de la superficie de una pista de tenis) (56 m² según otra fuente).3 La capacidad pulmonar depende de la edad, peso y sexo; oscila entre 4.000–6.000 cm³. Las mujeres suelen tener de media un volumen inspiratorio forzado de 1,25 litros menos que los hombres.

 

Tráquea

 

La tráquea (del griego τραχυς trakhys; "áspero, rugoso") es un órgano del aparato respiratorio de carácter cartilaginoso y membranoso que va desde la laringe a los bronquios. Su función es brindar una vía abierta al aire inhalado y exhalado desde los pulmones.

 

Estructura

 

La tráquea es un cilindro semirrígido de unos 13 cm de largo que se extiende desde el borde inferior del cartílago cricoides en la laringe hasta su bifurcación, dando origen a los bronquios derecho e izquierdo. Una característica de la tráquea es la presencia de anillos de cartílago hialino en su pared, lo que impide el colapso del órgano. Entre los anillos de cartílago hay tejido fibroso y músculo liso.

La tráquea está en relación estrecha con el esófago, que se encuentra detrás de ella. Del lado izquierdo, el nervio laríngeo recurrente izquierdo recorre el ángulo formado por los dos órganos.

 

Histología

 

El epitelio que recubre la superficie interna de la tráquea es del tipo pseudoestratificado. Está formado mayormente por células ciliadas y células caliciformes. En la lámina propia subyacente al epitelio se puede observar abundante tejido linfoide.

En la submucosa, formada por un tejido conectivo relativamente laxo, se pueden encontrar glándulas que secretan principalmente glucoproteínas hacia la luz traqueal. Los cartílagos traqueales y músculo liso separan la submucosa de la capa más externa, la adventicia.

 

Patologías

 

En las personas enfermas o accidentadas, la vía natural de respiración que constituye la tráquea puede sufrir daños e incluso obstruirse.

El procedimiento médico habitual en caso de obstrucción es la intubación endotraqueal. La intubación consiste en introducir un tubo o sonda en la tráquea del paciente a través de las vías respiratorias altas. Dependiendo de la vía de acceso que escojamos, tenemos dos tipos de intubación:

  Naso traqueal: a través de las fosas nasales. Suele utilizarse en intubaciones programadas (anestesia, dificultad respiratoria en aumento...)

  Oro traqueal: a través de la boca. Por lo general se utiliza en intubaciones dificultosas o de urgencia (reanimación cardio pulmonar (R.C.P.)), ya que es la más rápida.

 

Tipos

 

    Oro traqueal:
        Intubación de emergencia
        Obstrucción de las fosas nasales (estenosis o atresia de coanas, pólipos...)
        Obstrucción de la nasofaringe (tumores, hipertrofia de adenoides...)
        Sospecha de fractura de base de cráneo
        Diátesis hemorrágica moderada-severa

    Naso traqueal:
        Traumatismo facial severo con dificultad para abrir la mandíbula
        Rotura de lengua
        Quemaduras graves de la cavidad bucal

Otro procedimiento frecuente es la traqueotomía, mediante la cual se abre una vía en el frente de la garganta, insertando un corto tubo que lleva hasta la tráquea, por debajo de la laringe y las cuerdas vocales.

Entre las enfermedades y condiciones de la tráquea se encuentran:

    Atragantamiento
    Tumor traqueal
    Colapso traqueal
    Desgarros traqueobronquiales
    Estenosis laringotraqueal
    Fractura de tráquea
    Obstrucción aérea
    Traqueobronquitis
    Traqueitis
    Traqueomalacia
    Traqueotomía
    Síndrome de Mounier-Kuhn

Trasplante de tráquea

El 6 de noviembre de 2002 fue realizado el primer trasplante de tráquea en el hospital universitario San Vicente de Paul en Medellín, Colombia.

La tráquea es un tubo que se continua con la laringe por arriba y que termina por división en los bronquios primarios dirigidos hacia cada pulmón. Este órgano posee algunas características singulares como su alto grado de desplazamiento lateral y la posibilidad de sufrir estiramiento (hasta un 50%) sin sufrir estrechamiento de su luz. Esta elasticidad está garantizada de forma importante por la presencia de gran cantidad de fibras dispuestas longitudinalmente.

 

El diámetro de la luz queda garantizado por la presencia de 15 a 20 fíbulas cartilaginosas en forma de U. La pared posterior de la tráquea corresponde a la porción desprovista de cartílago, membranosa, rodeada de fibras musculares con gran poder constrictor mas no dilatador.

El recubrimiento epitelial de la tráquea es de tipo ciliado seudo estratificado con presencia de células caliciformes. En relación con este epitelio, al parecer las células caliciformes deben expulsar su contenido de moco de manera cíclica, de modo que cuando vierten su contenido en la superficie las células constitutivas del epitelio pierden su aspecto de ciliadas y mucosas. La apariencia de la superficie es de microvellosidades dispuestas de manera regular en la superficie libre por lo que han sido llamadas células en cepillo.

 

Bronquio

 

Un bronquio es uno de dos conductos tubulares fibrocartilaginosos en que se bifurca la tráquea a la altura de la vértebra toráxica, y que entran en el parénquima pulmonar, conduciendo el aire desde la tráquea a los bronquiolos y estos a los alvéolos. Los bronquios son tubos con ramificaciones progresivas arboriformes (25 divisiones en el hombre) y diámetro decreciente, cuya pared está formada por cartílagos y capas musculares, elásticas y de mucosa. Al disminuir el diámetro pierden los cartílagos, adelgazando las capas muscular y elástica. Separa el aire inhalado a los pulmones para ser utilizado.

Los bronquios son la entrada a los pulmones. Se dividen en dos, el derecho y el izquierdo, el derecho cuenta con tres ramas mientras que el izquierdo con dos.

 

Ramificaciones

 

Cada bronquio se dirige asimétricamente hacia el lado derecho e izquierdo formando los bronquios respectivos de cada lado. El bronquio derecho es más corto (2-3 cm) y ancho que el bronquio izquierdo (3-5 cm), el cual a su vez es más horizontal. El número de cartílagos del bronquio derecho es de 6-8 y los del bronquio izquierdo de 9-12. El bronquio derecho se divide progresivamente en tres ramas de menor calibre (superior, medio e inferior) y el bronquio izquierdo se divide en 2 (superior e inferior).

 

Epitelio bronquial

 

Continuando la histología de la tráquea, los bronquios están internamente recubiertos por epitelio cilíndrico pseudoestratificado y ciliado. Los cilios tienen una longitud de 5 a 7 μm habiendo unos 200 por cada célula ciliada. Los cilios mueven sustancias invasoras de manera sincronizada y se mueven a una velocidad de entre 1000 a 1500 veces por minuto desplazando de 1-2 mm/min. estos son casi tan veloces como las células de nuestro cuerpo (recorren un campo de fútbol en menos de un segundo y 97.000 kilómetros por minuto).

 

Fosa nasal

 

Las fosas nasales son dos cavidades separadas por un tabique, comunicadas con el exterior por los orificios nasales o narinas situadas en la cabeza, por encima de la cavidad bucal. Constituyen el tramo inicial del aparato respiratorio, sirviendo para la entrada y salida de aire, y además contienen el sentido del olfato.

 

Características

 

En aves y mamíferos las fosas nasales contienen huesos ramificados o cartílagos cuya función es calentar el aire durante la inhalación y retener la humedad en la exhalación. Los peces no respiran a través de sus narices, pero poseen dos pequeños agujeros llamados narinas para oler.

Algunos mamíferos acuáticos, como las ballenas o los delfines, tienen las fosas nasales situadas en la parte superior del cráneo en lugar de en la nariz, facilitando así la respiración cuando ascienden a la superficie.

Los Procellariiformes se distinguen de otros pájaros por tener extensiones tubulares de sus narinas.

En los humanos el ciclo nasal es ultradiano. Los vasos sanguíneos de cada fosa nasal aumentan su tamaño hinchándose, y luego decrecen. Sólo una fosa es usada a la vez, por lo que durante el curso del día se cambiarán aproximadamente cada cuatro horas.

La irritación de las fosas nasales es la que desencadena el reflejo del estornudo que puede resultar en la excreción de mucosidad o mocos.

 

Mucosa

 

El interior de las fosas nasales está tapizado por una membrana mucosa, que se divide en mucosa respiratoria y mucosa olfativa.

La mucosa respiratoria o pituitaria roja recubre la mayor parte de la fosa nasal, y contiene células ciliadas y células caliciformes que secretan moco. El moco forma una capa superficial donde quedan atrapadas las partículas extrañas, que son arrastradas por el movimiento de los cilios hacia la faringe para ser eliminadas. Además esta mucosa sirve para humedecer y calentar el aire respirado.

La mucosa olfativa o pituitaria amarilla está situada en la parte superior de las fosas nasales, y contiene células nerviosas olfativas, donde reside el sentido del olfato. además esta tiene unas células especiales que captan olores y también limpia el aire.


Función

 

La respiración nasal es el elemento básico indispensable y primordial para la vida del ser humano. Gracias a la respiración se dan las bases del intercambio gaseoso en nuestro organismo, de la vida neuronal, de la actividad hemática, y de toda una innumerable lista de funciones básicas.

El aire debe penetrar dentro de nuestro organismo y llegar a los pulmones. La entrada es y debe ser a través de las fosas nasales o nariz. Cuando respiramos el aire entra por las fosas nasales orificios cubiertos de vellosidades con células que secretan mucosidad (moco).

 

Anatomía

 

La nariz es la parte superficial y anterior de las fosas nasales, de naturaleza principalmente cartilaginosa y recubierta por piel, situada en nuestra cara o fascies, mientras que el resto de las fosas nasales está formado por dos cavidades óseas excavadas en el interior del cráneo y con sus paredes tapizadas internamente por mucosa. Las fosas nasales muestran dos orificios anteriores llamados narinas, situadas en la base o superficie inferior de la nariz, que representan la comunicación con el exterior para la entrada o salida de aire. Detrás de cada narina aparece un pequeño espacio llamado vestíbulo nasal cuyas paredes internas presentan unos pelos gruesos llamados vibrisas. En el límite posterior de las fosas nasales otros dos orificios llamados coanas desembocan en la rinofaringe o nasofaringe, sirviendo por lo tanto de comunicación con el resto del aparato respiratorio.


Porción interna

 

Es importante conocer cómo son por dentro estas fosas nasales. A grandes rasgos, solo diremos que anatómicamente, estas fosas nasales tienen una pared medial que se denomina tabique nasal, y una pared lateral, que presenta los llamados cornetes nasales (son unas procidencias óseas). Estos cornetes nasales ofrecen una anatomía muy irregular, y es en esta pared donde hay las comunicaciones con los senos paranasales.

Para entender la necesidad de que la respiración debe ser nasal, debemos saber que estas fosas nasales, están recubiertas de una mucosa. Lo que denominamos mucosa es como un tapiz, o un velo, que se encuentra pegado al hueso, es decir, recubre todo el tabique y todas las cavidades y salientes de estas fosas nasales, así como también recubre el interior de los senos paranasales.

 

Fisiología

 

El aire, entra en las fosas nasales por la inspiración y crea una corriente hacia su interior. Esta corriente de aire, es la responsable del intercambio aéreo de los senos. Esta corriente aérea, llega a una zona muy alta dentro de estas fosas nasales, que es donde se encuentra el órgano de la olfación, así podemos tener un correcto olfato. Mientras existe esta corriente de aire, gracias al moco existente en esta mucosa este aire sufre unos cambios fundamentales.

Este aire es humidificado, así al pasar por la laringe, en su trayecto hacia los pulmones, no estropea este órgano, llegando correctamente saturado de agua. Este aire es también filtrado, dejando en la nariz o fosas nasales, todas las partículas que son dañinas a nuestra laringe, y tráquea. Este filtro puede ser, y en realidad lo es, muy útil para la prevención de alergias y procesos asmáticos. Este aire, es calentado, es decir, penetra dentro de las fosas nasales a una temperatura ambiental, la existente, que en ocasiones puede ser muy fría, y con el contacto de la mucosa, este aire adquiere la temperatura corporal que es necesaria e indispensable para que no dañe a la laringe, tráquea y pulmones. De esta forma se previenen bronquitis, y otros procesos inflamatorios o infecciosos del aparato respiratorio.

 

Diafragma (anatomía)

 

El diafragma ([TA]: diaphragma) es un tejido músculotendinoso que separa la cavidad torácica de la abdominal; el término proviene del latín diaphragma, y éste del griego διάφραγμα (diáfragma), siendo diá: ‘a través de’ o ‘diferencia’; phrag: ‘separación’, y -ma. Es característico de todos los mamíferos y aparece en algunas aves de manera rudimentaria.

En el humano, tiene forma de dos cúpulas, una para cada cavidad pulmonar, llamadas hemidiafragmas que cierran por abajo a la cavidad torácica (donde es convexo) y la separan de la cavidad abdominal (donde es cóncavo). Su parte media es aponeurótica o tendinosa, llamada centro tendinoso. Las porciones musculares tienen su origen en el centro y se irradian hasta sus inserciones en la abertura torácica inferior. Las enfermedades respiratorias no suelen afectar al diafragma, aunque puede sufrir parálisis debido a una neuropatía que afecte a los nervios frénicos.

 

Inserción

El diafragma se inserta en muchos puntos a nivel de la caja torácica; a nivel de periferia, el músculo se inserta en:
La apófisis xifoides del esternón.
Los bordes costales de la pared torácica.
Los extremos de la undécima y duodécima costilla.
Ligamentos que se extienden por la pared abdominal posterior.
Las vértebras lumbares mediante dos pilares, el derecho en el cuerpo de L1-L4 y el izquierdo en L1-L3.

Visto desde el plano medio-sagital, va tomando una forma curvada, iniciándose su curvatura desde el xifoides, cercano a la altura de la 8° a 9° vértebra torácica, hasta su inserción en el ligamento arqueado medio, el cual, cruza anteriormente a la aorta a nivel de la 12° vértebra torácica.

 

Origen

 

Durante el desarrollo embrionario, se origina por fibras musculares o tendinosas, en todos los elementos anatómicos que forman el orificio costal inferior, de células mesodérmicas del cuarto nivel cervical. Todas sus fibras confluyen en el centro frénico (que tiene forma de trébol). Este centro es la parte más alta del diafragma, aunque es variable porque se encuentra a la altura del quinto EIC (espacio intercostal) y puede ascender entre 3 y 6 cm hasta el tercer espacio intercostal, pudiendo bajar otros tantos. También actúa de dos formas: . Al aplanarse aumenta los diámetros cráneo-caudales. . Al ponerse rígido ensancha el orificio torácico inferior.

 

Inervación

 

El diafragma es inervado por los nervios frénicos, el cual surge de las ramas ventrales de las raíces cervicales C3, C4 y C5, con mayor contribución de C4. Cada nervio frénico inerva el hemidiafragma ipsilateral, por lo que cada cavidad pulmonar puede funcionar con independencia de la otra, aun si un hemidiafragma está paralizado. Los nervios frénicos son principalmente motores, aunque también tiene fibras vegetativas. Los últimos seis nervios intercostales también lo inervan mediante ramas, sin embargo su función motora no es clara. La inervación simpática llega a través de los plexos periarteriales, además de los nervios frénicos.

La lesión de estos nervios puede provocar una parálisis diafragmática unilateral (si es un solo nervio, ergo solo el hemidiafragma ipsilateral) o bilateral (ambos nervios, parálisis completa). La parálisis unilateral es leve y los pacientes suelen ser asintomáticos, pero pueden sufrir disnea bajo esfuerzo y una capacidad física limitada. Los pacientes con parálisis bilateral pueden presentar disnea moderada con hipoventilación secundaria. El signo clínico más característico de disfunción diafragmática es la respiración paradójica, la cual se aprecia mejor en decúbito supino, posición en que aumenta la disnea debido al dezplazamiento cefálico del abdomen.

 

Irrigación y drenaje

 

Está irrigado (nutrición medio de arterias) principalmente por la arteria diafragmática inferior y la arteria diafragmática superior, las arterias intercostales, la arteria musculodiafragmática y las arterias pericardiofrénicas. Las arterias frénicas inferiores tiene un origen en la cara ventral de la aorta abdominal, justo por debajo de el ligamento arqueado medio. Se dirigen en sentido lateral para aplicarse a la cara abdominal del diafragma para dividirse en 3 a 4 ramas que proporcionan riego sanguíneo al diafragma. La arteria frénica superior nace de la porción ventral de la aorta torácica descendente, justo por arriba del tendón trifoliado del diafragma.

Esta arteria proporciona riego sanguíneo a un pequeño segmento de la caja torácica del diafragma. El drenaje venoso (retorno de la sangre hacia el corazón) se le atribuye a las venas frénicas derecha e izquierda, las cuales tienen una situación similar a las arterias frénicas. Su trayecto termina generalmente en la vena cava inferior, pero en variantes anatómicas estas venas pueden terminar en las venas ácigos, hemiácigos o suprahepáticas.

 

Aberturas

 

En este músculo se pueden observar varios orificios, entre los que destacan el hiato aórtico(para el paso de la aorta, vena ácigos y hemiácigos además del conducto torácico o espinal, a nivel T12), el hiato esofágico (para el paso del esófago y troncos vagales, a nivel T10) y el orificio de la vena cava para la vena cava inferior acompañado en ocasiones por el nervio frénico derecho (a nivel T8). Además lo atraviesan los nervios, y los vasos linfáticos y torácicos. Su espesor puede variar entre 3 y 5 mm.

Diafragma y respiración

Cuando el diafragma se contrae, los músculos pectorales menores y los músculos intercostales presionan las costillas hacia fuera. La cavidad torácica se expande y el aire entra en los pulmones a través de la tráquea para llenar el vacío resultante. Cuando el diafragma se relaja, adopta su posición normal, convexo hacia arriba; entonces los pulmones se contraen y el aire se expele. Además, al contraerse ejerce presión sobre el abdomen, y de esta manera ayuda al tránsito gastrointestinal. Las contracciones espasmódicas involuntarias del diafragma originan el hipo. Además es uno de los músculos más importantes para una correcta ejecución del canto y de los instrumentos de viento.

 

Respiración paradójica

 

La Respiración paradójica es el término con el que se hace referencia a una desincronización producida entre los movimientos respiratorios toraco-abdominales. En una situación normal, al inspirar, aumenta el volumen a nivel de la caja torácica producido por el descenso del diafragma, lo que se suma a un aumento de la presión a nivel del abdomen, lo que provoca su protrusión.

En ciertos casos como en insuficiencias respiratorias secundarias a fatiga muscular (como se puede observar en diferentes trastornos metabólicos), comienza a utilizarse la musculatura accesoria, lo que semiológicamente se puede asociar a tiraje. Al tener el diafragma sin la capacidad de contraerse, en vez de aumentar la presión a nivel abdominal, se produce un efecto de "succión" el que provoca el ascenso anormal del diafragma y la retracción a nivel abdominal.

 

Hipo


El hipo es una contracción espasmódica, involuntaria y repetitiva del diafragma y los músculos intercostales que provoca una inspiración súbita de aire.

El diafragma es un músculo fundamental para la respiración de los mamíferos. Cuando se contrae, el tórax se expande y el aire entra en los pulmones a través de la tráquea (inspiración). En cambio, cuando el diafragma se relaja, el tórax se contrae y el aire sale de los pulmones a través de la boca y la nariz (espiración).

El nervio frénico controla la contracción y relajación del diafragma. Si el nervio frénico envía impulsos anómalos, el diafragma se contrae de forma repentina provocando una inspiración súbita anormal y el cierre brusco de la glotis, produciendo el hipo. Algunas de las situaciones que pueden provocar el hipo son: comer demasiado rápido, distensión gástrica por aerofagia o consumo de bebidas carbónicas, abuso de alcohol y ansiedad. La mayor parte de las veces, el hipo dura solo unos minutos. Sin embargo, en ocasiones persiste durante días o semanas.

El hipo persistente —singultus, en su denominación científica correcta— es el que se presenta en forma de un ataque prolongado o ataques recurrentes durante un tiempo superior a 48 horas. En general, se resuelve sin ningún tratamiento pero, en ciertas ocasiones, se conviene realizar un estudio médico para averiguar su origen. Puede producir una gran incomodidad a quien lo padece, provocandole insomnio, pérdida de peso, dehiscencia de suturas e incluso arritmias, pudiendo ser signo de enfermedad severa, por lo que estos pacientes deben someterse a una valoración médica que determine las posibles enfermedades que originan el problema.

 

Clasificación

 

Según su duración se puede dividir en:
Agudo, también llamado hipo transitorio o autolimitado. Corresponde a la gran mayoría de los casos y se caracteriza por ser su duración menor de 48 horas.
Persistente. La duración es mayor de 48 horas y menor de un mes.
Intratable. Si persiste durante un mes o más.

Historia
El médico griego Hipócrates (460 a. C.-370 a. C.) en sus aforismos mencionó el hipo y alertó de su posible gravedad: Son graves síntomas la convulsión o el hipo tras una hemorragia excesiva, La convulsión o el hipo que sobrevienen a una purgación excesiva son fatales, En las inflamaciones del hígado el hipo es mal síntoma.
Galeno (131-201), otro gran médico de la antigüedad, afirmó que el hipo estaba causado por emociones violentas del estómago, cerca del diafragma.
En el siglo XX, el conocimiento de hipo se incrementó gracias al descubrimiento de la importancia de la estimulación del nervio frénico en su aparición, descrita por Thomas Shortt en 1833. En 1943 Hamilton Bailey fue el primero en considerar el hipo como un movimiento reflejo compuesto de una vía aferente a través del nervio vago, un centro nervioso en la médula espinal cervical y una vía eferente que corresponde al nervio frénico. A pesar de todo, la significación del fenómeno no está totalmente aclarada en la actualidad y existen varías teorías que explican su posible significado.

 

Fisiopatología

 

En circunstancias normales, durante la inspiración, el diafragma se contrae, y los pulmones se llenan de aire. Por el contrario durante la espiración, el diafragma se relaja y los pulmones se vacían de aire. La glotis se encuentran debajo de la epiglotis y encima de la tráquea. Se abre durante la inspiración para dirigir el aire hacia los pulmones y se cierra durante la deglución para evitar que la comida entre en los pulmones.

El hipo se debe a una contracción inesperada del diafragma durante la inspiración. Es un reflejo, pero no cumple con una función protectora conocida, a diferencia del estornudo y el reflejo de la tos. No debe considerarse como un simple espasmo del diafragma, pues constituye un movimiento complejo en el cual intervienen también los músculos respiratorios intercostales y del cuello. Existe un centro neuronal situado en el sistema nervioso central en el que un conjunto de neuronas interconectadas emiten los impulsos necesarios para la generación del fenómeno, al igual que existe otro centro que controla la respiración y otros muchos procesos fisiológicos. El centro del hipo funciona mediante un mecanismo de intermitencia, es decir emite señales periódicas que producen el fenómeno a una frecuencia determinada que oscila entre 4 y 60 por minuto. Nunca tenemos un hipo continuo, este es siempre intermitente e interrumpe ciclicamente el funcionamiento respiratorio normal.

Tipos de hipo

Hipo agudo

El hipo agudo, es decir aquel que tiene una duración menor a 48 horas, corresponde a la inmensa mayoría de los casos, suele deberse a causas benignas, como distensión gástrica, por ingerir alimentos sólidos o líquidos demasiado deprisa, cambios de humor, estrés, emociones fuertes, ansiedad, consumo excesivo de bebidas con gas carbónico, tabaquismo, abuso de alcohol, cambios bruscos de temperatura o comidas demasiado calientes o excesivamente frías, embarazo, etc. En los niños puede ocurrir durante o después de un ataque de llanto. En muchas ocasiones se desconoce la causa que lo origina. La mayor parte de las veces solo dura unos minutos, o incluso pocos segundos. Es una circunstancia inofensiva a la que no hay que darle importancia. Sin embargo, lo mejor es consultar a un médico si es demasiado frecuente.

 

Tratamiento

 

Existe gran número de remedios tradicionales. A modo de ejemplo se citan algunos métodos que se utilizan popularmente como tratamiento:
Para no tener hipo con mucha frecuencia, se ha recomendado comer despacio y reducir el consumo de alcohol y tabaco.
Detener temporalmente la respiración (apnea) durante quince segundos.

Hipo persistente e hipo refractario

Los hipos persistentes y refractarios son poco comunes, afectan únicamente a un individuo de cada 100.000. Suelen ser una manifestación de otra enfermedad que puede ser grave, por lo cual es recomendable consultar a un médico. Afecta principalmente a mayores de 50 años.

Se habla de hipo persistente cuando su duración es mayor de 48 horas y menor de un mes, y de hipo refractario cuando dura más de un mes, en ocasiones se prolonga durante varios años.

Este tipo de hipo es muy incapacitante pues dificulta actividades habituales como dormir, respirar, comer y beber. A largo plazo puede provocar insomnio, trastornos respiratorios, trastornos de la alimentación y deshidratación. Además, puede afectar a la comunicación y la vida social y provocar trastornos psicológicos y depresión.

Causa del hipo persistente e hipo refractario

En el 90% de los casos está provocado por enfermedades que causan irritación del nervio frénico o del nervio vago. El hipo puede ser un signo. Cuando una persona sufre de hipo crónico, es necesario realizar un examen médico para identificar el factor que lo causa. Hay una larga lista de posibles causas, en la literatura médica se han descrito casos de hipo originados por más de 150 enfermedades diferentes, debido entre otras razones a que el nervio vago y el nervio frénico, los responsables del hipo, tienen un largo recorrido a través del cuerpo.

 

El hipo en el feto y el recién nacido

 

Mediante ultrasonidos se ha demostrado que el feto puede tener hipo a partir de las 8 semanas del comienzo de la gestación, antes de que aparezcan los movimientos respiratorios. Según algunas hipótesis, los movimientos de hipo en el feto preparan los músculos respiratorios para realizar su función inmediatamente después del nacimiento. El hipo de los adultos podría ser la reminiscencia de estos reflejos primitivos.

El hipo es muy común en los recién nacidos y niños de menos de un año, puede durar hasta media hora. Al igual que ocurre en los adultos, el hipo pasajero no es peligroso ni doloroso. No es por lo tanto síntoma de ninguna enfermedad.

El hipo sucede más a menudo en el bebé, debido a que por lo general come o bebe demasiado rápido, lo cual provoca la dilatación del estómago y la estimulación del nervio frénico. Por lo tanto, para evitar el hipo en el bebé, es recomendable procurar que el pequeño no ingiera su alimentación demasiado rápido, se deben hacer pequeñas interrupciones y buscar un ambiente relajado y tranquilo.

Algunos datos sobre el hipo

Los científicos han observado hipo en ratas, conejos domésticos y gatos. También se ha observado en ofidios y tortugas. Al parecer solo lo experimentan los mamíferos y algunos reptiles.
La frecuencia del hipo es muy variable, puede oscilar entre dos y sesenta por minuto.


Un equipo de investigadores franceses del Hospital de la Pitié-Salpêtrière de París, propuso en 2003 la hipótesis no comprobada de que el origen del hipo es evolutivo. Se debería a la conservación filogenética de algunos patrones nerviosos presentes en vertebrados primitivos en los que este mecanismo podría desempeñar un papel importante para poder respirar dentro y fuera del agua, como en el caso de las ranas y otros anfibios.
El récord del ataque de hipo más largo conocido corresponde a Charles Osborne (1894-1991), que presentó hipo de forma continua durante 68 años, entre 1922 y 1990.