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MEDICINA FAMILIAR EN QUITO

 

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MEDICINA FAMILIAR
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Hospital Axxis Piso 4 Av. 10 de Agosto N39-155
Prosperi Jorge
2729103
Edificio Solemni Alemania y Avenida Eloy Alfaro

 

 

 

 

La medicina de familia o medicina familiar es la disciplina médica que se encarga de mantener la salud en todos los aspectos, analizando y estudiando el cuerpo humano en forma global (teoría holística de la práctica médica).

En cada país es distinta su denominación oficial: habitualmente se usan las expresiones: general, familiar, de familia o comunitaria, incluso con combinaciones entre ellas.

El médico de familia realiza un tipo de ejercicio profesional de la medicina con un cuerpo doctrinal claro, y delimitado por un conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes. Si bien los médicos de familia por su formación pueden desempeñar su trabajo en diversos campos laborales (servicios de urgencias y emergencias, unidades técnicas, etcétera) su ámbito natural de actuación es la atención primaria.

 

Definición

 

Es una especialidad horizontal  en amplitud de predominio clínico que comparte el conocimiento y destrezas de otras especialidades e integra las ciencias biomédicas, conductuales y sociales (BioPsicoSocial o Integral),  capaz de resolver el 90 – 95% de los problemas de salud, proporcionando Cuidados Continuos e Integrales del individuo, su familia y su comunidad que incorpora todas las edades, sexo, sistemas o enfermedades (Amplio Campo de Acciones), con particular énfasis en la Medicina Humanística, la Relación Médico – Paciente - Familia, los Aspectos educativos, Preventivos clínicos, la Medicina Integrada, y la Medicina Coste – Efectiva.

 

Perfil del médico familiar

 

Es el médico del primer contacto, con excelencia clínica y destreza para procedimientos manuales o de consultorio (cirugía menor o procedimientos invasivos), experto en la consulta externa, con atención continua, intradomiciliaria, comunitaria, hogar del adulto mayor, hospitalaria y de urgencias, además de los grupos poblacionales, con y sin factores de riesgo, con un amplio campo de acción (sin distinción de edades, sexos, sistemas orgánicos y enfermedades), capaz de ir del individuo, a la familia y la comunidad, integrador de las ciencias biológicas, de la conducta y sociales (Medicina Integral), además de los aspectos educativos, preventivos, curativos y de rehabilitación (Medicina Integrada), intercesor y abogado del paciente  (Gerente de los recursos de salud), con amplio liderazgo, conocedor de la realidad nacional, del impacto de sus acciones y de sus limitaciones, interesado en comprender el contexto de los problemas y en buscar soluciones plausibles y costo-efectivas (Medicina Costo – Efectiva), capaz de resolver el 95% de los problemas (desde signos y síntomas aislados hasta las complejidades derivadas de múltiples padecimientos), experto en la relación médico-paciente-familia-comunidad, comprometido con la persona (comprende sus dolencias, emociones, esperanzas) Medicina Humanística con un alto nivel profesional, técnico, investigativo y académico permanentemente actualizado.

 

La atención primaria de salud (APS) y la medicina familiar son ámbitos estrechamente relacionados y la APS es el terreno de actuación fundamental del médico de familia, mientras que la medicina familiar es la herramienta clave para el desarrollo pleno de la APS. Es decir, la APS es la estrategia y la medicina familiar, la disciplina para realizarla.

Un médico de familia bien entrenado puede responder perfectamente hasta un 80-90% de las consultas. Quienes consultan en general tienen cuadros clínicos indeferenciados hasta en un 60% de los casos. La razón por la cual se ve este tipo de cuadros clínicos radica en el hecho que dado que al ser el primer contacto con el sistema de salud, los problemas se ven en estadios incipientes, con formas clínicas diferentes a la que los libros de medicina refieren, ya que los mismos han sido escritos en general por médicos del ámbito hospitalario. Al igual que los estudios clínicos y la mayoría de la bibliografía que procede de niveles de gravedad clínica mayor. Lo que no necesariamente implica mayor complejidad. Ya que la complejidad subyace justamente en la pericia de poder trabajar en un campo de incertidumbres, donde los paradigmas reduccionistas no son válidos, el azar se hace más presente, y la complejidad de la relación persona-familia-sociedad se hace aún más perceptible. Generalmente realiza referencias del tipo colateral o de intervalos según Ian McWhinney, en el cual el paciente es enviado para un problema específico que amerite el seguimiento, pero se mantiene la responsabilidad, por lo que realiza interconsultas en vez de referencias, evitando así la “galaxia de especialistas” en el manejo según Michael Balint.

 

Sabrá cómo, cuándo y a quién enviarlo al requerir otro especialista. Con esta visión el especialista ocupa el lugar que le corresponde: un consultor dispuesto como asesor en casos difíciles o casos que requieren cuidados con aparatología especial o de tercer nivel. En esta forma el experto se jerarquiza más y trabaja con pacientes episódicamente, pero con quienes realmente los necesitan.

 

La mayoría de los países con buenos sistemas de salud tienen un 50 por ciento de médicos de familia en sus sistemas de atención primaria.

La medicina familiar, por definición, es la especialidad médica efectora de la atención primaria de salud y, dado que el propósito y la unidad funcional de los cuidados primarios es la familia y no el individuo, el abordaje de la atención de la salud para la medicina familiar se desarrolla dentro de este contexto microsocial, y evita fragmentar a cada integrante del grupo en distintos componentes, cada uno con un proveedor de salud diferente.

 

Medicina Integrada del Adulto

 

La especialidad en Medicina Integrada, se define como la atención continuada de primer contacto, que conjunta en el acto médico las acciones de prevención, promoción, curación y rehabilitación; enfocada a las enfermedades crónico-degenerativas, emocionales y adictivas, infectocontagiosas, accidentes y violencia, según el perfil epidemiológico prevalente en cada región epidemiológica.

 

En México, el inicio de la formación de médicos en esta especialidad se inició en el año 2006 en diferentes sedes a lo largo de la República. Sin embargo, los contenidos curriculares están adaptados en muchos países. Por ejemplo, la especialidad se denomina "Medicina Integrada y Gestión" en el Perú.

 

Objetivos y Justificación

 

El objetivo principal de esta Nueva Especialidad es contar con especialistas médicos con capacidad resolutiva para la prestación de servicios de salud de primer contacto, segundo y su vinculación con los servicios de medicina de alta especialidad.

Son tres los pilares fundamentales, que sustentan el desarrollo de esta nueva especialidad médica:

1º.- La transición demográfica

2º.- Su impacto en la morbilidad y mortalidad

3º.- Y la falta de vinculación entre la atención en los grandes centros hospitalarios especializados y la atención de primer contacto en la comunidad.

Hoy en día los adultos y adultos mayores constituyen poco más de la mitad de la población general y de acuerdo a proyecciones en los censos de población, en los próximos años se verá una inversión en la pirámide poblacional. Llama la atención que el grupo etario de más crecimiento es el de mayores de 65 años en un 3.75% anual; aunado a esto, se observa también un incremento en la esperanza de vida que actualmente es de 78.2 años para la mujer y 73.7 años para el hombre y se espera que para el 2050 sea de 85.5 años (fenómeno llamado “Envejecimiento Poblacional”).

 

El impacto es y será determinante y contundente en la demanda asistencial. Los adultos mayores representan ya en la actualidad los nuevos usuarios de los servicios de salud, con una carga creciente de patologías crónicas y degenerativas, discapacitantes muchas de ellas, que llevan implícito un consumo enorme de recursos para su atención, los retos son grandes, pues se debe asegurar que los individuos que lleguen a viejos, se encuentren y se mantengan funcionales, o por lo menos con una calidad de vida aceptable.

En México, en 1900, el total de muertes en población mayor de 65 años era apenas del 8.3 %, para 1980 alcanzaba el 31.3%, y para el año 2000, de acuerdo a cifras del INEGI, la cifra alcanzó el 49.6%.

 

Las causas de morbimortalidad principales reportadas son: las enfermedades cardiovasculares, la diabetes mellitus, las enfermedades cerebro vasculares y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (que representan el 42.7% de las defunciones); pero también se encuentran otras no menos significativas como los tumores malignos, la cirrosis hepática y las enfermedades infecciosas agudas (neumonías), etc.

 

Por otro lado, en el contexto social actual y la influencia de movimientos migratorios, se está generando mayor incidencia de patologías emergentes y re-emergentes infecciosas (SIDA, Hepatitis y Tuberculosis), las relacionadas con estilos de vida (Accidentes, Violencia, etc.), además de un aumento en la incidencia de trastornos emocionales (depresión, suicidio y adicciones), que también impacta de manera directa y determinante sobre el perfil epidemiológico de México.

 

Se ha observado también en el esquema de salud actual un fenómeno de desvinculación entre los diversos niveles de atención y los centros hospitalarios altamente especializados, saturados y con sobre demanda. No hay continuidad entre la atención especializada y sub especializada y la atención de primer y segundo contacto en la comunidad.

Los centros comunitarios ya sea Centros de Salud u Hospitales Comunitarios están relegados sólo al primer nivel de atención (prevención y promoción de la salud) y en el segundo caso a una atención deficiente, no resolutiva y sin el seguimiento pertinente; no se da continuidad o extensión de la atención especializada, para aquellos enfermos que se encuentran en fases avanzadas de la historia natural de la enfermedad.

 

La formación de Recursos Humanos Calificados, debe entonces garantizar a través de un marco estratégico la consolidación del Sistema Nacional de Salud, ocupando la Atención de Primer Contacto un lugar central o prioritario (Modelo Integrador de Atención a la Salud; MIDAS) en una Línea Horizontal de continuidad respecto a la atención hospitalaria y de coordinación con los servicios, para satisfacer las demandas sociales y sanitarias de una población más sensibilizada e informada, que reclama una atención eficaz y eficiente de calidad.

Los médicos de primer contacto deben aumentar su poder resolutivo, organizar la atención por otros especialistas y realizar consejo y tutela de los pacientes a lo largo de todo el sistema sanitario. Así mismo deben atender a las personas no sólo en su dimensión individual, sino también en su contexto comunitario, con una orientación hacia el entorno biopsicosocial.

Por lo anterior, esta especialidad está altamente orientada hacia la atención del adulto y adulto mayor, con un enfoque muy preciso: La Especialización en problemas de salud relacionados con el Perfil Epidemiológico de Morbilidad y Mortalidad Prevalente en una región o entidad federativa, atendiendo la Transición Demográfica y con carácter resolutivo y de vinculación en el primer contacto.

 

No debemos perder de vista la importancia que tiene y debe tener la prevención y promoción de la salud en todos los niveles de atención, y es aquí donde un médico especialista en Medicina Integrada del Adulto tendrá su mejor escenario al conjuntar las actividades del Primer Contacto y las herramientas o aptitudes necesarias y competentes, para brindar una Atención Continuada (extensión) de la medicina aplicada en centros especializados, sirviendo de vínculo idóneo para la comunidad.