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MEDICINA ALTERNATIVA EN QUITO

 

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MEDICINA ALTERNATIVA
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Medicina alternativa es toda práctica que afirma tener los efectos sanadores de la medicina pero que no está apoyada por evidencia obtenida mediante el método científico, por lo que su efectividad no ha sido probada más allá del efecto placebo.  Consiste en una amplio rango de prácticas, productos y «terapias».  En esta denominación se incluyen prácticas pseudomédicas nuevas y tradicionales como homeopatía, naturopatía, quiropraxia, curación energética, varias formas de acupuntura, medicina tradicional china, medicina ayurvédica, curación divina, junto a otros tratamientos que no son parte de la medicina científica.


La medicina complementaria es medicina alternativa empleada junto a la medicina basada en la evidencia bajo la creencia, no probada por métodos científicos, que "complementa" el tratamiento. MAC (o CAM en inglés) es la abreviación para medicina alternativa y complementaria.  La medicina integrativa es la combinación de prácticas y métodos de la medicina alternativa con la medicina científica.


Los diagnósticos y tratamientos de la medicina alternativa no son incluidos usualmente en las licenciaturas de las Facultades de Medicina ni usados en la práctica médica, pues en lugar de ello se utilizan tratamientos cuya eficacia y seguridad han sido probadas científicamente. Las terapias alternativas carecen de validez científica y sus afirmaciones no han sido demostradas o se han demostrado erradas.  La medicina alternativa usualmente se basa en la religión, la tradición, la superstición, la creencia en energías sobrenaturales, pseudociencia, errores de razonamiento, propaganda o fraude.  La regulación y autorización de la medicina alternativa y sus practicantes varían de país en país y de estado en estado.
La comunidad científica ha criticado a la medicina alternativa de basarse en afirmaciones engañosas, quackery, pseudociencia, anticiencia, fraude o una metodología científica defectuosa. Se ha advertido de promover la alternativa medicina como peligroso y no ético. La experimentación, cuando la hay, en la medicina alternativa es considerada como un desperdicio de los recursos dedicados a la investigación médica. Incluso se ha criticado la terminología empleada, pues "realmente no existe tal cosa como medicina alternativa, solo hay medicina que funciona y medicina que no" o "¿Puede existir alguna 'alternativa' razonable [a la medicina basada en la evidencia]?"


La expresión medicina alternativa no tiene una definición única ampliamente aceptada debido al amplio número de prácticas que engloba y la imprecisión de sus límites.
Los usos y prácticas considerados "alternativos" tienen orígenes y principios filosóficos muy diferentes y frecuentemente incompatibles entre sí. Entre estas prácticas se incluyen, entre otras, la acupuntura, la quiropráctica, el masaje o la homeopatía. Cuando se usan solas se las suele llamar "alternativas". Cuando se usan junto con la medicina convencional, se las suele llamar "complementarias".


La lista de lo que se considera medicina complementaria y alternativa cambia continuamente, ya que una vez se comprueba que una terapia determinada es eficaz e inocua, esta debe incorporarse al tratamiento convencional de la salud, dejando de ser alternativa, al igual que cuando surgen enfoques nuevos para la atención sanitaria. Desde los años noventa se ha promovido la evaluación de estas modalidades de tratamiento con métodos objetivos o científicos, con un resultado extremadamente pobre, pues ninguna de ellas ha conseguido probar su efectividad.


Otros procedimientos se basan en argumentos místicos, tanto de las religiones orientales como de las occidentales. Diagnósticos o tratamientos que serían calificados de mala praxis y sancionados en muchos países si fueran ejecutados por un médico, en otros lugares pasan inadvertidos al ser aplicados por un practicante no titulado.

 

Medicina alternativa

 

Una tienda de productos homeopáticos puede parecer como una farmacia de medicinas científicas. La diferencia no está en su apariencia, sino en su fundamento y eficacia.
La comunidad científica es crítica con la medicina alternativa por realizar afirmaciones desacreditadas o no comprobadas.
Las medicinas y prácticas alternativas pueden ser peligrosas o usar ingredientes tóxicos como la solución mineral maestra o los productos ayurvédicos.
Medicina alternativa es toda práctica que afirma tener los efectos sanadores de la medicina pero que no está apoyada por evidencia obtenida mediante el método científico, por lo que su efectividad no ha sido probada más allá del efecto placebo. Consiste en una amplio rango de prácticas, productos y «terapias». En esta denominación se incluyen prácticas pseudomédicas nuevas y tradicionales como homeopatía, naturopatía, quiropraxia, curación energética, varias formas de acupuntura, medicina tradicional china, medicina ayurvédica, curación divina, junto a otros tratamientos que no son parte de la medicina científica.

La medicina complementaria es medicina alternativa empleada junto a la medicina basada en la evidencia bajo la creencia, no probada por métodos científicos, que "complementa" el tratamiento. MAC (o CAM en inglés) es la abreviación para medicina alternativa y complementaria. La medicina integrativa es la combinación de prácticas y métodos de la medicina alternativa con la medicina científica.

 

Aunque la idea popular es que estas técnicas son más inocuas que las de la medicina convencional, pueden presentar diversos riesgos para la salud, como la ingestión de sustancias que pueden originar interacciones e incluso toxicidad, manipulaciones sobre el cuerpo que pueden causar lesiones, no acudir a un médico titulado, o el retraso en empezar el tratamiento convencional adecuado o su abandono. Un ejemplo son los movimientos antivacunas, que en diciembre de 2014 provocaron el inico de un virulento brote de sarampión en Disneylandia (Estados Unidos) y la muerte de un niño enfermo de difteria en Cataluña (España), en junio de 2015.

Los diagnósticos y tratamientos de la medicina alternativa no son incluidos usualmente en las licenciaturas de las Facultades de Medicina ni usados en la práctica médica, pues en lugar de ello se utilizan tratamientos cuya eficacia y seguridad han sido probadas científicamente. Las terapias alternativas carecen de validez científica y sus afirmaciones no han sido demostradas o se han demostrado erradas. La medicina alternativa usualmente se basa en la religión, la tradición, la superstición, la creencia en energías sobrenaturales, pseudociencia, errores de razonamiento, propaganda o fraude. La regulación y autorización de la medicina alternativa y sus practicantes varían de país en país y de estado en estado. No existe una regulación global en ningún país occidental, si bien algunos han regulado aspectos parciales. Actualmente, muy distintos tipos de personas actúan en el ámbito de las terapias alternativas, con diferentes niveles de formación, de las cuales un importante número no son médicos, ni poseen ningún tipo de titulación oficial en ciencias de la salud.

La comunidad científica ha criticado a la medicina alternativa de basarse en afirmaciones engañosas, quackery, pseudociencia, anticiencia, fraude o una metodología científica defectuosa. Se ha advertido de promover la alternativa medicina como peligroso y no ético. La experimentación, cuando la hay, en la medicina alternativa es considerada como un desperdicio de los recursos dedicados a la investigación médica. Incluso se ha criticado la terminología empleada, pues "realmente no existe tal cosa como medicina alternativa, solo hay medicina que funciona y medicina que no" o "¿Puede existir alguna 'alternativa' razonable [a la medicina basada en la evidencia]?".  Una revisión de su literatura revela que está repleta de prácticas pseudocientíficas, ineficaces, poco éticas y potencialmente peligrosas, algunas contradictorias entre sí, sin ninguna base real y que incluso contradicen los conocimientos científicos actuales.

 

Definición y tipos

 

La expresión medicina alternativa no tiene una definición única universalmente aceptada, debido al amplio número de prácticas que engloba y la imprecisión de sus límites. La gran heterogeneidad de las técnicas dificulta delimitar su alcance y no resulta fácil su enumeración exhaustiva. Las distintas terapias y prácticas varían entre países y entre regiones.

Estas prácticas engloban, entre otras, la acupuntura, la quiropráctica, el masaje o la homeopatía. Cuando se usan solas se las suele llamar "alternativas". Cuando se usan junto con la medicina convencional, se las suele llamar "complementarias". La lista de lo que se considera medicina complementaria y alternativa cambia continuamente, ya que una vez se comprueba que una terapia determinada es eficaz e inocua, ésta debe incorporarse al tratamiento convencional de la salud, dejando de ser alternativa, al igual que cuando surgen enfoques nuevos para la atención sanitaria. Desde los años noventa se ha promovido la evaluación de estas modalidades de tratamiento con métodos objetivos o científicos, con un resultado extremadamente pobre.

 

Las terapias alternativas se basan en la consideración de la persona como un todo (enfoque holístico), en interacción continua y cambio con el entorno, integrando aspectos físicos, genéticos, mentales, emocionales, espirituales, medioambientales y sociales. No obstante, actualmente en la atención sanitaria convencional también es clave el enfoque biopsicosocial.

Los usos y prácticas considerados "alternativos" tienen orígenes y principios filosóficos muy diferentes y frecuentemente incompatibles entre sí. Se vienen utilizando desde hace miles de años, y sus practicantes han contribuido enormemente a la salud humana, principalmente en la atención primaria de salud al nivel de la comunidad. Sólo una parte de estas técnicas tiene influencia directa sobre la salud y el objetivo del resto es el bienestar del usuario. A partir del decenio de 1990, se ha producido un resurgimiento de su empleo en muchos países desarrollados y en vías de desarrollo.

La evidencia científica disponible sobre su eficacia es muy escasa. No obstante, esta ausencia de demostración de su eficacia no es siempre sinónimo de ineficacia. Muchos pacientes refieren cierta percepción de mejoría de los síntomas, de su bienestar o de su calidad de vida, sin bien por lo general no se dispone de estudios que permitan determinar si esta mejoría es debida al al tratamiento o a un efecto placebo.

Otros procedimientos se basan en argumentos místicos, tanto de las religiones orientales como de las occidentales. Diagnósticos o tratamientos que serían calificados de mala praxis y sancionados en muchos países si fueran ejecutados por un médico, en otros lugares pasan inadvertidos al ser aplicados por un practicante no titulado.

Diferencias entre medicina complementaria, alternativa, tradicional e integrativa
La medicina complementaria se utiliza conjuntamente con la medicina convencional. Un ejemplo de terapia complementaria es el uso de aromaterapia para ayudar a mitigar la falta de comodidad del paciente después de la cirugía.


La medicina alternativa se utiliza en lugar de la medicina convencional. Un ejemplo de una terapia alternativa es el empleo de una dieta especial para el tratamiento del cáncer en lugar de la cirugía, la radiación o la quimioterapia recomendados por un médico convencional.
La medicina tradicional abarca una serie de terapias y prácticas que difieren mucho de un país a otro y de una región a otra. Según la NCCAM (National Center for Complementary and Alternative Medicine o Centro Nacional de Medicina Alternativa y Complementaria, en español), la práctican personas que tienen títulos de MD (doctor en medicina) o DO (doctor en osteopatía), así como otros profesionales de la salud, como el fisioterapeuta, los psicólogos, terapeutas ocupacionales, paramédicos, podólogos, logopedas y enfermeros titulados.
La medicina integrativa, según la definición de NCCAM, combina terapias médicas formales y terapias de la medicina complementaria y alternativa para las que existen evidencias científicas de alta calidad sobre su seguridad y eficacia.

 

Los practicantes de medicinas alternativas suelen referirse a la medicina convencional con términos a veces despectivos entre los que se incluyen:
Medicina alopática (nombre creado por los homeópatas);
Medicina científica;
Medicina formal;
Medicina occidental;
Medicina ordinaria;
Medicina ortodoxa.

Principales tipos de medicina complementaria y alternativa, tradicional e integrativa

El NCCAM (National Center for Complementary and Alternative Medicine — Centro Nacional de Medicina Alternativa y Complementaria) de los Estados Unidos clasifica las terapias de la medicina complementaria y alternativa en cinco categorías o dominios:
Sistemas médicos alternativos
Enfoque sobre la mente y el cuerpo
Terapias biológicas
Métodos de manipulación y basados en el cuerpo


Terapias sobre la base de la «energía»

Sistemas médicos alternativos

 

Los sistemas médicos alternativos se construyen en torno a sistemas completos de teoría y práctica. A menudo, estos sistemas han evolucionado de manera separada del enfoque médico convencional. Ejemplos de sistemas médicos alternativos occidentales son la naturopatía y la medicina naturista. En menor medida, dado su carácter pseudocientífico, se podría también citar la homeopatía.

 

La homeopatía busca estimular la capacidad del cuerpo de curarse a sí mismo, a través del empleo de dosis muy pequeñas de sustancias altamente diluidas. La medicina naturista basa su terapéutica en el apoyo a la tendencia espontánea a la curación y la higiene, a través de un modo de vida saludable. La naturopatía pretende estimular la capacidad de autocuración del organismo, mediante modificaciones en la nutrición y el estilo de vida.

Ejemplos de sistemas que se han formulado en culturas no occidentales abarcan la medicina china tradicional y una de sus técnicas, la acupuntura, que estimula puntos anatómicos del cuerpo. Otro ejemplo es el ayurveda, originado en la India, cuyo objetivo es integrar cuerpo, mente y espíritu para prevenir y tratar las enfermedades.

 

Enfoque sobre la mente y el cuerpo

 

La medicina de la mente y el cuerpo utiliza una variedad de técnicas diseñadas con el fin de afianzar la capacidad de la mente para afectar la función y los síntomas corporales. Algunas técnicas que se consideraron medicina complementaria y alternativa anteriormente se han formalizado (por ejemplo, grupos de apoyo a pacientes y terapia cognitiva y conductual). Otras técnicas para la mente y el cuerpo aún se consideran medicina complementaria y alternativa, incluida la meditación, la oración, la curación mental y las terapias que emplean soluciones creativas como el arte (arteterapia), la música (musicoterapia) o la danza.

Otras prácticas que pueden incluirse en este grupo son el yoga, la kinesiología, la hipnoterapia y la sofronización.

 

Terapias biológicas

 

Las prácticas biológicas utilizan sustancias presentes en la naturaleza, empleadas por su sabor, aroma o posibles propiedades terapéuticas, tales como hierbas, hojas, flores, cortezas de árboles, semillas, frutas, tallos y raíces, alimentos y vitaminas. Engloban la fitoterapia, la terapia nutricional y los tratamientos con suplementos nutricionales y vitaminas. Algunas de estas técnicas incluyen el uso de suplementos dietéticos, productos de herboristería y otros productos denominados "naturales", en su mayoría no probados desde el punto de vista científico (por ejemplo, el uso de cartílago de tiburón en el tratamiento del cáncer).

Algunos usos de los suplementos dietéticos se han incorporado a la medicina convencional. Por ejemplo, los científicos han descubierto que el ácido fólico evita ciertos defectos congénitos y un régimen de vitaminas y zinc puede retardar el avance de una enfermedad ocular denominada degeneración macular asociada a la edad.

 

Métodos de manipulación y basados en el cuerpo

 

Estas prácticas se basan en la teoría de que todos los sistemas del cuerpo trabajan conjuntamente de forma integrada, por lo que los trastornos en un sistema pueden afectar el funcionamiento en otras partes del cuerpo.

 

Los métodos de manipulación (terapias manipulativas o de manipulación) y basados en el cuerpo en la medicina complementaria y alternativa hacen énfasis en la manipulación o en el movimiento de una o más partes del cuerpo. Algunos ejemplos incluyen quiropráctica, osteopatía y masaje, aunque cabe destacar que muchas de las terapias que se engloban en estos 3 términos también son práctica común y disciplinas competenciales de una profesión sanitaria, científica, reglada y convencional como la fisioterapia así como de la medicina manual u osteopática (realizada por médicos D.O.), por lo que hay que diferenciar claramente si estas terapias las aplica un fisioterapeuta/médico o un profano, masajista, quiromasajista, componedor o sanador: en el primer caso estaríamos hablando de medicina convencional o científica y en los otros de medicina alternativa.

Otras prácticas que se incluyen en esta clasificación son el drenaje linfático, la reflexología, el shiatsu, el sotai y la aromaterapia.

 

Terapias sobre la base de la «energía»


Las terapias sobre la base de alguna clase de «energía» hipotética son uno de los cinco tipos de medicina complementaria y alternativa según la NCCAM. Se trata de una de las áreas de la medicina complementaria que más controversia provoca, ya que su eficacia no ha sido demostrada más allá del efecto placebo. El NCCAM las divide en terapias de biocampo cuando la energía interviniente es la propia del cuerpo y terapias bioelectromagnéticas cuando se utiliza un equipo o implemento externo capaz de producir energía, como el Tens u otros que generan impulsos eléctricos, magnéticos o electromagnéticos, entre otros.

 

Las denominadas terapias del biocampo pretenden afectar a los campos de energía que supuestamente rodean y penetran el cuerpo humano ( cuya existencia aún no ha sido probada científicamente) mediante la aplicación de presión o la colocación de las manos en o a través de estos campos. Entre ellas figuran el Qi-Gong (o Chi-kung); el reiki, cuyo objetivo es curar el espíritu y, como consecuencia, el cuerpo; la terapia floral, a través de la intervención energética de las esencias; y el "toque terapéutico" mediante el cual los profesionales pasan sus manos sobre una persona para utilizar su propia energía que se percibe como sanadora, para identificar los desequilibrios de energía y promover su salud.

Las terapias bioelectromagnéticas, también llamadas terapias biomagnéticas o con campos magnéticos, se fundamentan en el uso no convencional de campos electromagnéticos, que son líneas invisibles de fuerza que rodean todos los dispositivos eléctricos, tales como dispositivos electromagnéticos, imanes, etc.

Ejemplos de terapias basadas sobre la «energía» son el , el reiki, la terapia floral, la terapia biomagnética o con campos magnéticos.