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ENFERMERAS QUITO

 

 

 enfermera

 

 

 

enfermera

 

 

 

 

 

La enfermería (del latín in-, «negación»; firmus, firma, firmum, «firme, resistente, fuerte»; y -eria, «actividad, establecimiento» o «actividad, establecimiento [relacionado] con los no firmes, no fuertes [enfermos]») es la ciencia que se dedica al cuidado y atención de enfermos y heridos, así como a otras tareas sanitarias, siguiendo pautas clínicas.​ La enfermería forma parte de las conocidas como ciencias de la salud. La enfermería abarca la atención autónoma y en colaboración dispensada a personas de todas las edades, familias, grupos y comunidades, enfermos o no, y en todas circunstancias. Comprende la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y la atención dispensada a enfermos, discapacitados y personas en situación terminal.

 

Definiciones de la enfermería

 

La enfermería tradicional abarca los cuidados autónomos y en colaboración, que se prestan a las personas de todas las edades, familias, grupos y comunidades, enfermos o sanos en todos los contextos, e incluyen la de la salud, la prevención de la enfermedad, y los cuidados de los enfermos, discapacitados y personas moribundas. Las funciones esenciales de la enfermería son la defensa, el fomento de un entorno seguro, la investigación, la participación en la política de salud y en la gestión de los pacientes y los sistemas de salud, y la formación.​

 

La Asociación Norteamericana de Enfermeros declara desde 1987, en un documento denominado «Nursing: A Social Policy Statement», a la enfermería como: «El diagnóstico y tratamiento de las respuestas humanas ante problemas de salud reales o potenciales».​

 

La primera Teoría de enfermería nace con Florence Nightingale, a partir de allí aparecen nuevos modelos, cada uno de los cuales aporta una filosofía de entender la enfermería y el cuidado. Las enfermeras comenzaron a centrar su atención en la adquisición de conocimientos técnicos que les eran delegados, y con la publicación del libro «Notas de Enfermería» de Florence Nightingale en 1859​ se sentó la base de la enfermería profesional.

 

Conceptos de la enfermería
autocuidado
investigación en cuidados
metaparadigma de enfermería
metodología de los cuidados enfermeros: proceso de atención de enfermería
modelos y teorías de la enfermería
Profesionales de enfermería


El profesional de enfermería es tanto de nivel técnico (enfermero auxiliar, enfermero técnico superior) como de nivel universitario (enfermero diplomado, licenciado o graduado) y se dedica a los cuidados de enfermería de individuos de todas las edades, familias, grupos y comunidades.

 

España
En España, por ley​ los enfermeros diplomados o graduados son los responsables de la dirección, evaluación y prestación de los cuidados de enfermería orientados a la promoción, mantenimiento y recuperación de la salud, así como a la prevención de enfermedades y discapacidades.

Todos los enfermeros diplomados o graduados están capacitados para realizar las funciones de enfermería asistencial, administrativa, docente e investigadora. También existe la figura del llamado enfermero supervisor, cuya función es supervisar y organizar el trabajo y entorno físico de trabajo de todos los profesionales que existen en la unidad a su cargo. Los enfermeros tienen funciones independientes (las relativas al cuidado) y dependientes o delegadas por el médico (administración de medicación, vendajes especiales y técnicas invasivas).

 

La profesión de enfermería ha recibido diferentes nomenclaturas a lo largo de su historia en España. Hace años, se conocían como practicantes. Tras la creación de escuelas para la formación de ayudantes técnicos sanitarios, entre los años 1950 y 1970, se acuñó el término ATS (Ayudante Técnico Sanitario). En 1977, se crearon las Escuelas Universitarias de Enfermería, donde se forman los profesionales con una titulación universitaria de diplomatura, y pasan a denominarse D.U.E. (Diplomado Universitario en Enfermería). En la actualidad, con la aplicación del Plan Bolonia en las universidades españolas, se comienza a hablar de enfermeros graduados.

 

Por otra parte, los enfermeros auxiliares son conocidos como técnicos en cuidados auxiliares de enfermería, técnicos auxiliares de enfermería o auxiliares de enfermería, obtienen su título tras dos cursos académicos de preparación —no universitarios. Tienen formación profesional de grado medio.

 

Cronología de los Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería:

En la década de 1960, aparecen los primeros auxiliares de clínica, sin formación académica alguna exigida. Bajo la dependencia funcional y supervisión de los A.T.S. se dedican a cubrir las necesidades más básicas de los pacientes.
En el año 1973, se aprueba el Estatuto de Personal Sanitario No Facultativo de la Seguridad Social (Orden del Ministerio de Trabajo de 26 de abril de 1973), en el que por primera vez legislativamente se recoge la figura del auxiliar de clínica.​


En el año 1975, se inicia la formación profesional del auxiliar de clínica con la puesta en marcha del Título de Formación Profesional, Rama Sanitaria (FP I).​
En el año 1984, se incluye la exigencia del título de FP, Rama Sanitaria (FP I) a todos aquellos trabajadores auxiliares de clínica que pretendan trabajar en instituciones sanitarias de la Seguridad Social.


En el año 1986, la Orden de 26 de diciembre de 1986 del Ministerio de Sanidad y Consumo crea la categoría profesional del auxiliar de enfermería, que sustituye a la del auxiliar de clínica, y se genera así la plena integración en los equipos de enfermería.​


En el año 1990, la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) produce cambios importantes en la enseñanza reglada de la FP en España. Mediante los Decretos 546/1995 y 558/1995 se establece el currículo formativo y la nueva denominación del título profesional denominado Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería.​
En el año 2007, el Instituto Nacional de Cualificaciones Profesionales cataloga al título de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería, antes Nivel 2 (perteneciente a los ciclos formativos de grado medio), como Nivel 3 (perteneciente a los ciclos formativos de grado superior) de cualificación profesional, titulación hasta ahora en contraste externo, según el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales Familia Profesional de Sanidad, editado por el Ministerio de Educación y Ciencia.


Especialidades
Enfermería, al estudiar la biología, psicología y socioantropología del ser humano, tiene a su disposición diversas y numerosas especialidades. Enfermería tiene especialidades exclusivas para profesionales de enfermería, y también tiene disponibles otras especialidades de carácter interdisciplinario.

Enfermería Cardiorrespiratoria
Enfermería Psiquiátrica
Enfermería Oncológica
Enfermería en Cuidado Crítico​
Enfermería Nefrológica
Enfermería en Salud Ocupacional
Enfermería familiar y comunitaria
Enfermería medico quirúrgica
Enfermería materno-perinatal
Gerencia Hospitalaria
Psicopatología y estructuras clínicas
Psicología medica y de la salud
Administración en salud
Auditoria en salud
Salud Mental
Enfermeria Geriátrica y/o Gerontológica
Coordinación médica
Epidemiología
Enfermería Forense
Enfermería Neurológica
Enfermería Oftalmológica
Salud Pública
Enfermería Dermatológica
Títulos de Enfermero Especialista en España
enfermería de cuidados médico-quirúrgicos (actualmente no se ofertan plazas de esta especialidad)
enfermería de salud mental
enfermería del trabajo
enfermería familiar y comunitaria
enfermería geriátrica
enfermería obstétrico-ginecológica
enfermería pediátrica

 

El proceso enfermero,​ también denominado proceso de enfermería (PE) o proceso de atención de enfermería (PAE), es un método sistemático de brindar cuidados humanistas eficientes centrados en el logro de resultados esperados, apoyándose en un modelo científico realizado por un profesional de enfermería. Es un método sistemático y organizado para administrar cuidados individualizados, de acuerdo con el enfoque básico de que cada persona o grupo de ellas responde de forma distinta ante una alteración real o potencial de la salud.​ Originalmente fue una forma adaptada de resolución de problemas, y está clasificado como una teoría deductiva en sí misma.

 

El uso del proceso enfermero permite crear un plan de cuidados centrado en las respuestas humanas. El proceso enfermero trata a la persona como un todo; el paciente es un individuo único, que necesita atenciones de enfermería enfocadas específicamente a él y no solo a su enfermedad.

 

Lydia Hall describió el proceso de cuidado de manera imprecisa en 1950 y, posteriormente, la teórica Ida Jean Orlando lo describió concretamente (teoría del proceso de enfermería)3​ en el libro The dynamic nurse-patient relationship: function, process and principles of professional nursing practice (1961). En 1967, las estadounidenses Helen Yura y Mary B. Walsh publicaron el primer modelo integral sobre el proceso de enfermería: The nursing process: assessing, planning, implementing, evaluating. Sus estudios teóricos se basaron en aproximaciones teóricas del cuidado e información obtenida de la teoría de sistemas, cibernética y teoría de la decisión. En 1974, la Organización Mundial de la Salud definió al proceso de atención de enfermería como componente de la profesión (el cuidado)​ y actualmente es una de las pocas técnicas establecidas a nivel mundial en el cuidado profesional.​

El proceso enfermero es la aplicación del método científico en la práctica asistencial de la disciplina, de modo que se pueda ofrecer, desde una perspectiva enfermera, unos cuidados sistematizados, lógicos y racionales. El proceso enfermero le da a la profesión la categoría de ciencia.

 

Niveles de actuación
La labor de enfermería está orientada no solamente hacia la atención del individuo enfermo, que requiere unas actividades concretas para el alivio de sus padecimientos y recuperación de la salud, sino también hacia el individuo sano, en el área de promoción de la salud. Simplificadamente, se acepta que la labor de enfermería comprende tres niveles:

Nivel primario: encaminado al mantenimiento y promoción de la salud y la prevención de la enfermedad. Este nivel de prevención básica implica una actividad de enfermería tanto asistencial como pedagógica y se centra en la concientización acerca de la importancia de la salud y sobre la responsabilidad individual, familiar o comunitaria para mantenerla, así como en la oportuna información sobre los eventuales peligros que puedan amenazar la salud y los medios que puedan emplearse para conservar un estado óptimo de bienestar físico, psicológico y social.

 

Nivel secundario: corresponde a las intervenciones asistenciales o curativas que tienen por objeto tratar los problemas de salud ya establecidos o potenciales y prevenir su eventual agravamiento, mediante la elaboración e instauración de un plan de actuaciones de enfermería destinado también a evitar o reducir el riesgo de posibles complicaciones.

Nivel terciario: dirigido a la rehabilitación y correspondiente a las intervenciones de enfermería orientadas al apoyo del paciente en su adaptación a determinadas dificultades ocasionadas por un problema de salud y la superación de los efectos de eventuales secuelas. El objetivo de este nivel consiste en la consecución de un grado de satisfacción óptima de las necesidades personales básicas a pesar de las limitaciones temporales o permanentes impuestas por el estado de salud.

 

En cualquiera de los niveles definidos, toda labor de enfermería debe basarse en un conjunto de pautas elementales que constituyen un auténtico proceso, más o menos complejo según a las características de cada caso, pero siempre sometido a las reglas de un método concreto que posibilite la adecuada formación de los cuidados requeridos y su correcta instauración.

 

Propiedades del proceso
Resuelto, porque va dirigido a un objetivo.
Sistemático, por utilizar un enfoque organizado para lograr su propósito.
Dinámico, porque implica un cambio continuo centrado en las respuestas humanas.
Interactivo, por centrarse en las respuestas cambiantes del paciente, identificadas durante la relación enfermero/paciente.
Flexible, por ser adaptable a la práctica de enfermería en cualquier situación o área de especialización que se ocupe de individuos o comunidades.
Posee una base teórica sustentada en una amplia variedad de conocimientos científicos y humanos aplicables a cualquier modelo teórico de enfermería.


Beneficios en el individuo
Favorece la flexibilidad necesaria para brindar cuidados de enfermería individualizados.
Estimula la participación de quien recibe los cuidados.
Aumenta la satisfacción de los enfermeros ante la consecución del resultado.
El sistema —al contar con una etapa de evaluación— permite su retroalimentación y mejora en función del tiempo.


Objetivos del proceso
El objetivo principal del proceso enfermero es constituir una estructura que pueda cubrir e individualizar las necesidades del paciente, de la familia y de la comunidad. Otros objetivos son:

Identificar las necesidades reales y potenciales del paciente, familia y comunidad.
Establecer planes de cuidados individuales, familiares o comunitarios.
Actuar para cubrir y resolver los problemas, prevenir o curar la enfermedad.


Habilidades necesarias
El proceso enfermero implica habilidades que un profesional de enfermería debe poseer cuando tenga que comenzar la fase inicial del proceso. Tener estas habilidades contribuye a la mejora de la atención del profesional de enfermería al cuidado de la salud del paciente, incluyendo el nivel de salud del mismo, o su estado de salud.

Habilidades cognitivas o intelectuales, tales como el análisis del problema, resolución de problemas, pensamiento crítico y realizar juicios concernientes a las necesidades del cliente.9​ Incluidas entre estas habilidades están las de identificar y diferenciar los problemas de salud actuales y potenciales a través de la observación y la toma de decisiones, al sintetizar el conocimiento de enfermería previamente adquirido.


Habilidades interpersonales, que incluyen la comunicación terapéutica, la escucha activa, el compartir conocimiento e información, el desarrollo de confianza o la creación de lazos de buena comunicación con el cliente, así como la obtención ética de información necesaria y relevante del cliente la cual será luego empleada en la formulación de problemas de salud y su análisis.


Habilidades técnicas, que incluyen el conocimiento y las habilidades necesarias para manipular y maniobrar con propiedad y seguridad el equipo apropiado necesitado por el cliente al realizar procedimientos médicos o diagnósticos, tales como la valoración de los signos vitales, y la administración de medicamentos.

 

Fases del proceso enfermero

Los siguientes son los pasos o fases del proceso enfermero:

Valoración de las necesidades del paciente: recogida de datos, valoración, organización y registro de dichos datos.
Diagnóstico de las necesidades humanas que la enfermería puede asistir: puede ser de autonomía (diagnóstico de autonomía) o de independencia (diagnóstico de independencia). No se incluyen en este apartado los problemas de colaboración, ya que éstos se derivan de un análisis de datos desde la perspectiva de un modelo médico.


Planificación del cuidado del paciente: fijación de objetivos y prioridades
Ejecución del cuidado: intervención y actividades.
Evaluación del éxito del cuidado implementado y retroalimentación para procesos futuros.


Fase de valoración
La valoración consiste en recolectar y organizar los datos que conciernen a la persona, familia y entorno con el fin de identificar las respuestas humanas y fisiopatológicas. Son la base para las decisiones y actuaciones posteriores.

El profesional debe llevar a cabo una valoración de enfermería completa y holística de cada una de las necesidades del paciente, sin tener en cuenta la razón del encuentro. Usualmente, se emplea un marco de valoración basado en una teoría de enfermería o en la escala de Glasgow. En dicha valoración se contemplan problemas que pueden ser tanto reales como potenciales (de riesgo).

 

Modelos para la recolección de datos
Los siguientes modelos de enfermería son utilizados para reunir la información necesaria y relevante del paciente para brindar efectivamente calidad en el cuidado de enfermería.

Patrones funcionales de salud de Gordon
Modelo de adaptación de Roy
Modelos de sistemas corporales
Jerarquía de necesidades de Maslow


Tipos de datos significativos
Los datos significativos pueden ser objetivos o subjetivos, históricos o actuales.

Fuentes de datos
Fuentes primarias: observación, exploración física, interrogatorio (directo o indirecto), estudios de laboratorio y gabinete.
Fuentes secundarias: expediente clínico, referencias bibliográficas (artículos, revistas, guías de práctica clínica, etc.)


Anamnesis o entrevista
La anamnesis es una conversación o entrevista planificada con el paciente para conocer su historia sanitaria. Por otra parte, es un proceso diseñado para permitir que tanto el enfermero como el paciente den y reciban información; además exige capacidades de comunicación e interacción; va enfocada a la identificación de las respuestas.

 

Objetivos de la entrevista
Permite adquirir la información específica necesaria para el diagnóstico.
Facilita la relación enfermero/paciente creando una oportunidad para el diálogo.
Permite el paciente recibir información y participar en la identificación de problemas y establecer los objetivos.
Ayuda a determinar áreas de investigación concretas durante los otros componentes del proceso de valoración.


Fases de la entrevista
A) Introducción (orientación): fase en que el enfermero desarrolla una relación terapéutica; su actitud profesional es el factor más significativo; su enfoque debe transmitir respeto por el paciente.

B) Cuerpo (trabajo): fase diseñada para reunir información relacionada con el estado de salud del paciente; esto deberá conducirse de forma metódica y lenta; aquí se investiga la enfermería actual y la historia sanitaria de forma sistemática; consta de 7 componentes básicos:

Información bibliográfica.


Razones para solicitar.
Enfermedad actual.
Historia sanitaria pasada.
Historia familiar.
Historia medioambiental.
Historia psicosocial y cultural.
C) Cierre (finalización): dar al paciente un indicio de que la entrevista está finalizando; este enfoque ofrece al paciente la oportunidad de formular algunas preguntas.

Tipos de valoraciones
Global: se utiliza una cédula de valoración. Por ejemplo: los 11 patrones funcionales de salud (Marjory Gordon), los 9 patrones de respuesta humana (Callista Roy), etc.
Focalizada: centrada en puntos o cuestiones concretas (dolor, sueño, estado respiratorio).


Fase de diagnóstico
Los diagnósticos de enfermería son parte de un movimiento en enfermería para estandarizar la terminología que incluye descripciones estándar de diagnósticos, intervenciones y resultados. Aquellos que apoyan la terminología estandarizada creen que será de ayuda a la enfermería en tener más rango científico y basado en evidencias. El propósito de esta fase es identificar los problemas de enfermería del paciente. Los diagnósticos de enfermería están siempre referidos a respuestas humanas que originan déficits de autocuidado en la persona y que son responsabilidad del enfermero, aunque es necesario tener en cuenta que el que el enfermero sea el profesional de referencia en un diagnóstico de enfermería, no quiere decir que no puedan intervenir otros profesionales de la salud en el proceso. Existen 5 tipos de diagnósticos de enfermería: enfocados en el problema (reales), potenciales (de riesgo, posibles), de bienestar (promoción de la salud) y de síndrome.

 

Fase de planificación

La planificación consiste en la elaboración de estrategias diseñadas para reforzar las respuestas del cliente sano o para evitar, reducir o corregir las respuestas del cliente enfermo, identificadas en el diagnóstico de enfermería. Esta fase comienza después de la formulación del diagnóstico y concluye con la documentación real del plan de cuidados. Consta de cuatro etapas:

Establecimiento de prioridades, con base en la jerarquía de Kalish o la de Maslow.
Elaboración de objetivos.
Desarrollo de intervenciones de enfermería.
Documentación del plan.


Plan de cuidados de enfermería
“Es un instrumento para documentar y comunicar la situación del paciente/cliente, los resultados que se esperan, las estrategias, indicaciones, intervenciones y la evaluación de todo ello”.​ Existen diferentes tipos de planes de cuidados, entre ellos destacan los siguientes:

Individualizado: permite documentar los problemas del paciente, los objetivos del plan de cuidados y las acciones de enfermería para un paciente concreto. Se tarda más tiempo en elaborar.

 

Estandarizado: según Mayers, “es un protocolo específico de cuidados, apropiado para aquellos pacientes que padecen los problemas normales o previsibles relacionados con el diagnóstico concreto o una enfermedad”.

Estandarizado con modificaciones: permite la individualización al dejar abiertas opciones en los problemas del paciente, los objetivos del plan de cuidados y las acciones de enfermería.

Computarizado: requieren la captura previa en un sistema informático de los diferentes tipos de planes de cuidados estandarizados, son útiles si permiten la individualización a un paciente concreto.

 

Planes de cuidados estandarizados
Para que las estrategias de complementación sean efectivas deben impactar a diferentes niveles en el personal de enfermería: conocimiento científico, actitud, comportamiento y actuar profesional. La tecnología afecta a la enfermería en 2 aspectos: modificando el tipo de cuidado brindado y sobre la persona a la que se le aplica; la tecnología ayuda pero también provoca cambios en su comportamiento pudiendo dejar de lado la visión integral de la persona; entre los cuidados humanos y la ciencia tecnológica se encuentra el enfermero adoptando el papel de nexo.

 

La necesidad de integrar un marco conceptual con los Lenguajes Estandarizados Enfermeros se hace inminente en el quehacer diario del enfermero; así como el desarrollo de habilidades en el juicio diagnóstico y terapéutico para la planificación de cuidados con distintas formas y estrategias. Con las guías estandarizadas se ofrece una propuesta destinada al uso clínico, con un enfoque basado en el razonamiento a partir de los elementos del diagnóstico conjugándolo con la NIC-NOC, generados con las propuestas de enfermeros y sometidos a validación de contenido por consenso de expertos dentro de la Institución.

El cuidar es una actividad inherente al ser humano desde que ésta existe, es un factor relevante que con el paso del tiempo ha sido convertida en una actividad exclusiva de un gremio, que al principio llamaron “oficio” pero que se ahora conoce como “profesión de enfermería”.

 

Para Colliére, “… cuidar es mantener la vida asegurando la satisfacción de un conjunto de necesidades”.“Una de las funciones de la tecnología es optimizar el tiempo-respuesta profesional”;​ la tecnología ayuda a acelerar el proceso de toma de decisiones clínicas, ya sea a la hora de diagnosticar, cuidar, resolver problemas y cubrir las necesidades de salud de la persona. De esta manera las respuestas de los profesionales ante determinados problemas están configuradas y protocolizadas, ya sea como los medios o como herramientas a emplear. “Los planes de cuidados estandarizados por patologías, protocolos, guías clínicas y algoritmos son un ejemplo de ello”.

 

Cuidados a la vanguardia
La calidad de los servicios de enfermería se define como: “...la atención oportuna, personalizada, humanizada, continua y eficiente que brindan los enfermeros de acuerdo a estándares definidos para una práctica profesional competente y responsable con el propósito de lograr la satisfacción de usuario y la del prestador del servicio.”​ A lo largo de su historia el enfermero ha desarrollado habilidades para valorar las necesidades de salud de la persona, familia y comunidad, por lo que negociar, comunicar, trabajar, enseñar y resolver dudas son actividades básicas que deben dominar para asegurar unos cuidados de calidad.

 

Algoritmos en la intervención de enfermería
La institucionalización de los algoritmos de Intervención de enfermería permitirá orientar la práctica del personal de enfermería durante su desempeño laboral para mejorar la calidad del cuidado y los servicios de salud prestados. La elaboración del algoritmo de intervención es un aporte encaminado a la formación de una cultura de calidad, sustentado en la gestión de los cuidados enfermeros; en este sentido, para su construcción es fundamental analizar el rol del enfermero, la naturaleza de los cuidados y su significado. “Los diagramas de flujo son usados para representar algoritmos pequeños, evita muchas ambigüedades del lenguaje natural.”​ La elaboración de procesos hipotético-deductivos sobre los fenómenos que el enfermero se encuentra en su práctica diaria, más allá de la mera asignación intuitiva de etiquetas diagnósticas, es uno de los ejes cruciales para la toma de decisiones a la hora de establecer un plan de cuidados que ofrezca suficiente capacidad de resolución. “La construcción cultural, el paradigma científico por el que el enfermero ha sido educado y el significado que adquiere la tecnología en su trabajo diario es lo que determina su utilización como un medio o como un fin, traduciéndose en cuidar a la persona como un sujeto con un papel activo o como un objeto pasivo al que se le aplican procedimientos.”​ “En estas condiciones, nunca se podrá sustituir el contacto del enfermero y debe prevalecer el juicio y la valoración (PE) sobre la tecnología aplicada.”​

 

Por encima de la habilidad para la construcción de algoritmos está la habilidad para su uso clínico. El instrumento está pensado para asistir en el juicio diagnóstico y terapéutico a los enfermeros, pero ofrece unas enormes posibilidades de investigación no solo para el perfeccionamiento del mismo sino para un conocimiento más extenso de los fenómenos de enfermería. En la actualidad existe referencia electrónica y bibliográfica extensa de las guías clínicas y algoritmos encaminados a orientar el diagnóstico oportuno y tratamiento médico de las enfermedades más comunes, no así de la gestión de cuidado de enfermería, lo cual constituye un retroceso en su práctica profesional al no contar con un instrumento en el cual plasmar la evidencia de la calidad de sus decisiones. Surge así la necesidad de elaborar orientaciones gráficas que permitan organizar el proceso de atención de enfermería y aplicarlo a las personas que presentan necesidades de salud reales o potenciales.

 

Tomando en cuenta esto último afirmamos que el enfermero ha sido uno de los profesionales que más ha abogado por la calidad en los cuidados; por tanto, la visión futura de protocolizar sus cuidados por medio de planes, algoritmos y diagramas de flujo no es lejano dada la demanda de una sociedad cada vez más crítica y exigente con referencia a la calidad de atención en los servicios de salud.

 

La aparición de la Clasificación de Resultados de Enfermería ha abierto nuevas fronteras inimaginables hace escasos años, y probablemente, impredecibles cuando se gestó. Un uso ampliado de sus componentes, desde el marco conceptual de Henderson, en combinación con la NANDA, aporta elementos racionales y reproducibles a la hora de la toma de decisiones.

 

Por tanto estos instrumentos sugeridos deben tener un formato atractivo visualmente y fácilmente comprensible que permita apreciar la progresión de la persona hasta alcanzar el objetivo planteado. Hace más de una década que funcionan como método para controlar las costes y la calidad; originalmente estaban diseñados por los departamentos de enfermería y recogían los pasos críticos en los cuidados de los pacientes, los primeros estaban focalizados solo en los cuidados de los enfermeros. “…Posteriormente se han efectuado adaptaciones en un formato más multidisciplinario denominados con diferentes formas como trayectorias clínicas, mapas de cuidados, algoritmos de cuidados, árboles de decisiones, etc.”​ Sin embargo el gestionar el cuidado en forma oportuna, segura y satisfactoria lleva implícito el imperativo ético de responder frente a la sociedad con la mejor evidencia disponible para tomar las mejores decisiones sobre el cuidado de las personas, a este proceso le llamamos enfermería basada en evidencias. “Se debe impulsar una EBE que privilegie lo plural, lo diverso, la singularidad del ser, pero también la riqueza cohesionadora de lo colectivo, donde se expresa la identidad y la autonomía del sujeto social”.

 

Fase de ejecución
Es la cuarta etapa del proceso enfermero que comienza una vez que se han elaborado los planes de cuidados y está enfocada al inicio de aquellas intervenciones de enfermería que ayudan al cliente a conseguir los objetivos deseados.

 

En esta fase se ejecuta el plan de enfermería descrito anteriormente, realizando las intervenciones definidas en el proceso de diagnóstico. Los métodos de implementación deben ser registrados en un formato explícito y tangible de una forma que el paciente pueda entender si deseara leerlo.

La claridad es esencial ya que ayudará a la comunicación entre aquellos que se les asigna llevar a cabo los cuidados de enfermería.

 

Sistema de clasificación de la práctica de enfermería en urgencias
La clasificación determina una toma de decisiones en cuanto a la asistencia del paciente con relación a su estado de salud, adecuando esa toma de decisiones a las capacidades del servicio y de respuesta material y humana que presenta cada unidad asistencial. La clasificación se hará en función de los síntomas y manifestaciones subjetivas del paciente, o acompañante, en áreas de una priorización en la atención médica y de cuidados enfermeros.

 

En la RAC (sistema hospitalario de recepción, acogida y clasificación de pacientes) se iniciará la prestación de cuidados inmediatos ofreciendo un abordaje integral de la persona en cuanto a manifestaciones físicas, emocionales y cognitivas.

En cuanto a la escala empleada para clasificar asignando una prioridad en la atención, la bibliografía recomienda expresamente que se utilice un sistema con solvencia acreditada, citando como ejemplo el canadiense, australiano o Manchester, desaconsejando la utilización de aquellos que sean desarrollados localmente sin haber sido validados correctamente. La mayoría de estas escalas de clasificación hacen mención de 4 o 5 niveles de prioridad en los que prima la atención médica.

 

Ejemplo de escala de prioridad:

Nivel 1.- Resucitación.
Nivel 2.- Emergencia.
Nivel 3.- Urgente.
Nivel 4.- Semiurgente.
Nivel 5.- No urgente.
Fase de evaluación
En la fase de evaluación se compara los resultados obtenidos con los objetivos planteados para verificar si se ha realizado un buen plan de cuidados para con el paciente. El propósito de esta etapa es evaluar el progreso hacia las metas identificadas en los estadios previos. Si el progreso hacia la meta es lento, o si ha ocurrido regresión, el profesional de enfermería deberá cambiar el plan de cuidados de acuerdo a ello. En cambio, si la meta ha sido alcanzada, entonces el cuidado puede cesar. Se pueden identificar nuevos problemas en esta etapa, y así el proceso se reiniciará otra vez. Es parte de esta etapa el que se deba establecer metas mensurables —el fallo al establecer metas mensurables resultará en evaluaciones pobres.

 

El proceso entero es registrado o documentado en un formato acordado en el plan de cuidados de enfermería para así permitir a todos los miembros del equipo de enfermería llevar a cabo el cuidado acordado y realizar adiciones o cambios.

 

 

Enfermería de salud mental

 

La enfermería de salud mental o enfermería psiquiátrica es la especialidad de la enfermería que se encarga del cuidado de personas de todas las edades con algún trastorno o enfermedad mental, como lo son la esquizofrenia, trastorno bipolar, psicosis, depresión o demencia. Los enfermeros especializados en esta área reciben más información en terapias psicológicas, relación terapéutica y administración de medicación psiquiátrica.

 

Historia en España
Es en el primer tercio del siglo XX cuando comenzó a desarrollarse plenamente la enfermería mental. En 1903 se crea el Instituto de Reformas Sociales, que se encargará de diagnosticar los principales problemas de España, entre los que están la mortalidad infantil y la salud mental. En este siglo se mantiene custodiando a los locos en el sistema penitenciario y el sanitario. En 1923 se crea la Escuela Nacional de Puericultura (1923) y la Escuela Nacional de Sanidad (1924), que buscan una solución al problema del cuidado de los enfermos mentales.

 

La búsqueda de soluciones ante este tipo de enfermos llevó en 1926 a la creación de una Escuela de Psiquiatría. Esta se encargó realizar numerosas investigaciones acerca del enfermo mental, su tratamiento y curación. Al mismo tiempo, la Liga Española de Higiene Mental organizó comités en 1928 con el objetivo de proveer de informes a autoridades locales. En estos informes se encontraba el personal de enfermería y las características que debía tener para ejercer correctamente su labor con este tipo de enfermos.

En 1931 surgió el Consejo Superior Psiquiátrico que dependía de la Dirección General de Sanidad. Este grupo estudiaba con frecuencia los problemas mentales de la sociedad y dio lugar en este mismo año a la sección de psiquiatría y enfermedades mentales. En 1932, la enfermería de salud mental tuvo un gran avance, se implantó la ley de ordenación y regulación del personal sanitario en establecimientos psiquiátricos.

 

Tras la Guerra Civil Española, la enfermería psiquiátrica sufrió un retroceso. No es hasta 1987, cuando se crea el título de "Enfermería de Salud Mental",1​ el cual comienza a impartirse a partir de 1998 en las universidades españolas.

Enfermería del trabajo

La enfermería del trabajo es una especialidad donde el enfermero especialista aborda los estados de salud de los individuos en su relación con el medio laboral, con el objeto de alcanzar el más alto grado de bienestar físico, mental y social de la población trabajadora, teniendo en cuenta las características individuales del trabajador, del puesto de trabajo y del entorno socio-laboral en que éste se desarrolla.

 

El enfermero especialista en Enfermería del Trabajo debe ejercer las actividades propias de su profesión con plena autonomía técnica y científica y debe adquirir y mantener las competencias necesarias para el adecuado ejercicio de sus funciones en los distintos ámbitos de actuación de la especialidad. Uno de los objetivos principales de la enfermería del trabajo es promover la mejora de las condiciones de trabajo y aumentar así el nivel de salud de la población trabajadora. Sus funciones van dirigidas a promover, proteger, prevenir y restaurar la salud de la población trabajadora con un enfoque laboral y comunitario, integrado e integral, con una base científica y un conocimiento empírico. El enfermero del trabajo está directamente implicado en la calidad de vida en el trabajo y, por lo tanto, se puede considerar agente fundamental en el desarrollo de la población general.

 

Enfermería familiar y comunitaria

comunitaria contribuye de forma específica a que los individuos, familia y comunidad adquieran habilidades, hábitos y conductas que fomenten su autocuidado en el marco de la atención primaria de salud (APS), la cual comprende promoción, protección, recuperación y rehabilitación de la salud, además de la prevención de la enfermedad.

 

Roles
Este rol es diferente al de la enfermería asistencial que casi exclusivamente ofrece atención directa y acciones dependientes o interdependientes. A diferencia de esto la enfermería comunitaria enfatiza sus acciones en la promoción de la salud y prevención de la enfermedad, comunidad como el lugar a donde se deben dirigir los esfuerzos y el trabajo interdisciplinario, con la finalidad de fortalecer las conductas saludables y mejorar la calidad de vida de la población. Uno de los objetivos principales del enfermero comunitario, consiste en poder potenciar las capacidades de salud de las personas, transformando la dependencia en una autonomía mediante el autocuidado. De esta manera el individuo participa directamente y activamente en la prevención de la enfermedad; toma conciencia de su rol y aprende del personal de salud en este caso del personal de enfermería.

 

Proceso enfermero

 

El proceso enfermero,​ también denominado proceso de enfermería (PE) o proceso de atención de enfermería (PAE), es un método sistemático de brindar cuidados humanistas eficientes centrados en el logro de resultados esperados, apoyándose en un modelo científico realizado por un profesional de enfermería. Es un método sistemático y organizado para administrar cuidados individualizados, de acuerdo con el enfoque básico de que cada persona o grupo de ellas responde de forma distinta ante una alteración real o potencial de la salud.​ Originalmente fue una forma adaptada de resolución de problemas, y está clasificado como una teoría deductiva en sí misma.

El uso del proceso enfermero permite crear un plan de cuidados centrado en las respuestas humanas. El proceso enfermero trata a la persona como un todo; el paciente es un individuo único, que necesita atenciones de enfermería enfocadas específicamente a él y no solo a su enfermedad.

 

Lydia Hall describió el proceso de cuidado de manera imprecisa en 1950 y, posteriormente, la teórica Ida Jean Orlando lo describió concretamente (teoría del proceso de enfermería)​ en el libro The dynamic nurse-patient relationship: function, process and principles of professional nursing practice (1961). En 1967, las estadounidenses Helen Yura y Mary B. Walsh publicaron el primer modelo integral sobre el proceso de enfermería: The nursing process: assessing, planning, implementing, evaluating. Sus estudios teóricos se basaron en aproximaciones teóricas del cuidado e información obtenida de la teoría de sistemas, cibernética y teoría de la decisión. En 1974, la Organización Mundial de la Salud definió al proceso de atención de enfermería como componente de la profesión (el cuidado) y actualmente es una de las pocas técnicas establecidas a nivel mundial en el cuidado profesional.

El proceso enfermero es la aplicación del método científico en la práctica asistencial de la disciplina, de modo que se pueda ofrecer, desde una perspectiva enfermera, unos cuidados sistematizados, lógicos y racionales. El proceso enfermero le da a la profesión la categoría de ciencia.

 

Niveles de actuación


La labor de enfermería está orientada no solamente hacia la atención del individuo enfermo, que requiere unas actividades concretas para el alivio de sus padecimientos y recuperación de la salud, sino también hacia el individuo sano, en el área de promoción de la salud. Simplificadamente, se acepta que la labor de enfermería comprende tres niveles:

Nivel primario: encaminado al mantenimiento y promoción de la salud y la prevención de la enfermedad. Este nivel de prevención básica implica una actividad de enfermería tanto asistencial como pedagógica y se centra en la concientización acerca de la importancia de la salud y sobre la responsabilidad individual, familiar o comunitaria para mantenerla, así como en la oportuna información sobre los eventuales peligros que puedan amenazar la salud y los medios que puedan emplearse para conservar un estado óptimo de bienestar físico, psicológico y social.

 

Nivel secundario: corresponde a las intervenciones asistenciales o curativas que tienen por objeto tratar los problemas de salud ya establecidos o potenciales y prevenir su eventual agravamiento, mediante la elaboración e instauración de un plan de actuaciones de enfermería destinado también a evitar o reducir el riesgo de posibles complicaciones.

Nivel terciario: dirigido a la rehabilitación y correspondiente a las intervenciones de enfermería orientadas al apoyo del paciente en su adaptación a determinadas dificultades ocasionadas por un problema de salud y la superación de los efectos de eventuales secuelas. El objetivo de este nivel consiste en la consecución de un grado de satisfacción óptima de las necesidades personales básicas a pesar de las limitaciones temporales o permanentes impuestas por el estado de salud.

En cualquiera de los niveles definidos, toda labor de enfermería debe basarse en un conjunto de pautas elementales que constituyen un auténtico proceso, más o menos complejo según a las características de cada caso, pero siempre sometido a las reglas de un método concreto que posibilite la adecuada formación de los cuidados requeridos y su correcta instauración.

 

Propiedades del proceso


Resuelto, porque va dirigido a un objetivo.
Sistemático, por utilizar un enfoque organizado para lograr su propósito.
Dinámico, porque implica un cambio continuo centrado en las respuestas humanas.
Interactivo, por centrarse en las respuestas cambiantes del paciente, identificadas durante la relación enfermero/paciente.
Flexible, por ser adaptable a la práctica de enfermería en cualquier situación o área de especialización que se ocupe de individuos o comunidades.
Posee una base teórica sustentada en una amplia variedad de conocimientos científicos y humanos aplicables a cualquier modelo teórico de enfermería.
Beneficios en el individuo
Favorece la flexibilidad necesaria para brindar cuidados de enfermería individualizados.
Estimula la participación de quien recibe los cuidados.
Aumenta la satisfacción de los enfermeros ante la consecución del resultado.
El sistema —al contar con una etapa de evaluación— permite su retroalimentación y mejora en función del tiempo.


Objetivos del proceso


El objetivo principal del proceso enfermero es constituir una estructura que pueda cubrir e individualizar las necesidades del paciente, de la familia y de la comunidad. Otros objetivos son:

Identificar las necesidades reales y potenciales del paciente, familia y comunidad.
Establecer planes de cuidados individuales, familiares o comunitarios.
Actuar para cubrir y resolver los problemas, prevenir o curar la enfermedad.
Habilidades necesarias
El proceso enfermero implica habilidades que un profesional de enfermería debe poseer cuando tenga que comenzar la fase inicial del proceso. Tener estas habilidades contribuye a la mejora de la atención del profesional de enfermería al cuidado de la salud del paciente, incluyendo el nivel de salud del mismo, o su estado de salud.

Habilidades cognitivas o intelectuales, tales como el análisis del problema, resolución de problemas, pensamiento crítico y realizar juicios concernientes a las necesidades del cliente.​Incluidas entre estas habilidades están las de identificar y diferenciar los problemas de salud actuales y potenciales a través de la observación y la toma de decisiones, al sintetizar el conocimiento de enfermería previamente adquirido.
Habilidades interpersonales, que incluyen la comunicación terapéutica, la escucha activa, el compartir conocimiento e información, el desarrollo de confianza o la creación de lazos de buena comunicación con el cliente, así como la obtención ética de información necesaria y relevante del cliente la cual será luego empleada en la formulación de problemas de salud y su análisis.


Habilidades técnicas, que incluyen el conocimiento y las habilidades necesarias para manipular y maniobrar con propiedad y seguridad el equipo apropiado necesitado por el cliente al realizar procedimientos médicos o diagnósticos, tales como la valoración de los signos vitales, y la administración de medicamentos.


Fases del proceso enfermero

 

Los siguientes son los pasos o fases del proceso enfermero:

Valoración de las necesidades del paciente: recogida de datos, valoración, organización y registro de dichos datos.
Diagnóstico de las necesidades humanas que la enfermería puede asistir: puede ser de autonomía (diagnóstico de autonomía) o de independencia (diagnóstico de independencia). No se incluyen en este apartado los problemas de colaboración, ya que éstos se derivan de un análisis de datos desde la perspectiva de un modelo médico.
Planificación del cuidado del paciente: fijación de objetivos y prioridades
Ejecución del cuidado: intervención y actividades.
Evaluación del éxito del cuidado implementado y retroalimentación para procesos futuros.
Fase de valoración
La valoración consiste en recolectar y organizar los datos que conciernen a la persona, familia y entorno con el fin de identificar las respuestas humanas y fisiopatológicas. Son la base para las decisiones y actuaciones posteriores.

El profesional debe llevar a cabo una valoración de enfermería completa y holística de cada una de las necesidades del paciente, sin tener en cuenta la razón del encuentro. Usualmente, se emplea un marco de valoración basado en una teoría de enfermería o en la escala de Glasgow. En dicha valoración se contemplan problemas que pueden ser tanto reales como potenciales (de riesgo).

Modelos para la recolección de datos
Los siguientes modelos de enfermería son utilizados para reunir la información necesaria y relevante del paciente para brindar efectivamente calidad en el cuidado de enfermería.

Patrones funcionales de salud de Gordon
Modelo de adaptación de Roy
Modelos de sistemas corporales
Jerarquía de necesidades de Maslow


Tipos de datos significativos


Los datos significativos pueden ser objetivos o subjetivos, históricos o actuales.

Fuentes de datos
Fuentes primarias: observación, exploración física, interrogatorio (directo o indirecto), estudios de laboratorio y gabinete.
Fuentes secundarias: expediente clínico, referencias bibliográficas (artículos, revistas, guías de práctica clínica, etc.)
Anamnesis o entrevista
La anamnesis es una conversación o entrevista planificada con el paciente para conocer su historia sanitaria. Por otra parte, es un proceso diseñado para permitir que tanto el enfermero como el paciente den y reciban información; además exige capacidades de comunicación e interacción; va enfocada a la identificación de las respuestas.

 

Objetivos de la entrevista


Permite adquirir la información específica necesaria para el diagnóstico.
Facilita la relación enfermero/paciente creando una oportunidad para el diálogo.
Permite el paciente recibir información y participar en la identificación de problemas y establecer los objetivos.
Ayuda a determinar áreas de investigación concretas durante los otros componentes del proceso de valoración.
Fases de la entrevista
A) Introducción (orientación): fase en que el enfermero desarrolla una relación terapéutica; su actitud profesional es el factor más significativo; su enfoque debe transmitir respeto por el paciente.

B) Cuerpo (trabajo): fase diseñada para reunir información relacionada con el estado de salud del paciente; esto deberá conducirse de forma metódica y lenta; aquí se investiga la enfermería actual y la historia sanitaria de forma sistemática; consta de 7 componentes básicos:

Información bibliográfica.
Razones para solicitar.
Enfermedad actual.
Historia sanitaria pasada.
Historia familiar.
Historia medioambiental.
Historia psicosocial y cultural.
C) Cierre (finalización): dar al paciente un indicio de que la entrevista está finalizando; este enfoque ofrece al paciente la oportunidad de formular algunas preguntas.

 

Tipos de valoraciones


Global: se utiliza una cédula de valoración. Por ejemplo: los 11 patrones funcionales de salud (Marjory Gordon), los 9 patrones de respuesta humana (Callista Roy), etc.
Focalizada: centrada en puntos o cuestiones concretas (dolor, sueño, estado respiratorio).


Fase de diagnóstico


Los diagnósticos de enfermería son parte de un movimiento en enfermería para estandarizar la terminología que incluye descripciones estándar de diagnósticos, intervenciones y resultados. Aquellos que apoyan la terminología estandarizada creen que será de ayuda a la enfermería en tener más rango científico y basado en evidencias. El propósito de esta fase es identificar los problemas de enfermería del paciente. Los diagnósticos de enfermería están siempre referidos a respuestas humanas que originan déficits de autocuidado en la persona y que son responsabilidad del enfermero, aunque es necesario tener en cuenta que el que el enfermero sea el profesional de referencia en un diagnóstico de enfermería, no quiere decir que no puedan intervenir otros profesionales de la salud en el proceso. Existen 5 tipos de diagnósticos de enfermería: enfocados en el problema (reales), potenciales (de riesgo, posibles), de bienestar (promoción de la salud) y de síndrome.

 

Fase de planificación

 

La planificación consiste en la elaboración de estrategias diseñadas para reforzar las respuestas del cliente sano o para evitar, reducir o corregir las respuestas del cliente enfermo, identificadas en el diagnóstico de enfermería. Esta fase comienza después de la formulación del diagnóstico y concluye con la documentación real del plan de cuidados. Consta de cuatro etapas:

Establecimiento de prioridades, con base en la jerarquía de Kalish o la de Maslow.
Elaboración de objetivos.
Desarrollo de intervenciones de enfermería.
Documentación del plan.


Plan de cuidados de enfermería


“Es un instrumento para documentar y comunicar la situación del paciente/cliente, los resultados que se esperan, las estrategias, indicaciones, intervenciones y la evaluación de todo ello”. Existen diferentes tipos de planes de cuidados, entre ellos destacan los siguientes:

Individualizado: permite documentar los problemas del paciente, los objetivos del plan de cuidados y las acciones de enfermería para un paciente concreto. Se tarda más tiempo en elaborar.

 

Estandarizado: según Mayers, “es un protocolo específico de cuidados, apropiado para aquellos pacientes que padecen los problemas normales o previsibles relacionados con el diagnóstico concreto o una enfermedad”.

Estandarizado con modificaciones: permite la individualización al dejar abiertas opciones en los problemas del paciente, los objetivos del plan de cuidados y las acciones de enfermería.

Computarizado: requieren la captura previa en un sistema informático de los diferentes tipos de planes de cuidados estandarizados, son útiles si permiten la individualización a un paciente concreto.

 

Planes de cuidados estandarizados


Para que las estrategias de complementación sean efectivas deben impactar a diferentes niveles en el personal de enfermería: conocimiento científico, actitud, comportamiento y actuar profesional. La tecnología afecta a la enfermería en 2 aspectos: modificando el tipo de cuidado brindado y sobre la persona a la que se le aplica; la tecnología ayuda pero también provoca cambios en su comportamiento pudiendo dejar de lado la visión integral de la persona; entre los cuidados humanos y la ciencia tecnológica se encuentra el enfermero adoptando el papel de nexo.

 

La necesidad de integrar un marco conceptual con los Lenguajes Estandarizados Enfermeros se hace inminente en el quehacer diario del enfermero; así como el desarrollo de habilidades en el juicio diagnóstico y terapéutico para la planificación de cuidados con distintas formas y estrategias. Con las guías estandarizadas se ofrece una propuesta destinada al uso clínico, con un enfoque basado en el razonamiento a partir de los elementos del diagnóstico conjugándolo con la NIC-NOC, generados con las propuestas de enfermeros y sometidos a validación de contenido por consenso de expertos dentro de la Institución.

 

El cuidar es una actividad inherente al ser humano desde que ésta existe, es un factor relevante que con el paso del tiempo ha sido convertida en una actividad exclusiva de un gremio, que al principio llamaron “oficio” pero que se ahora conoce como “profesión de enfermería”.

 

Para Colliére, “… cuidar es mantener la vida asegurando la satisfacción de un conjunto de necesidades”.​ “Una de las funciones de la tecnología es optimizar el tiempo-respuesta profesional”;​ la tecnología ayuda a acelerar el proceso de toma de decisiones clínicas, ya sea a la hora de diagnosticar, cuidar, resolver problemas y cubrir las necesidades de salud de la persona. De esta manera las respuestas de los profesionales ante determinados problemas están configuradas y protocolizadas, ya sea como los medios o como herramientas a emplear. “Los planes de cuidados estandarizados por patologías, protocolos, guías clínicas y algoritmos son un ejemplo de ello”. ​

 

Cuidados a la vanguardia


La calidad de los servicios de enfermería se define como: “...la atención oportuna, personalizada, humanizada, continua y eficiente que brindan los enfermeros de acuerdo a estándares definidos para una práctica profesional competente y responsable con el propósito de lograr la satisfacción de usuario y la del prestador del servicio.” A lo largo de su historia el enfermero ha desarrollado habilidades para valorar las necesidades de salud de la persona, familia y comunidad, por lo que negociar, comunicar, trabajar, enseñar y resolver dudas son actividades básicas que deben dominar para asegurar unos cuidados de calidad.

 

Algoritmos en la intervención de enfermería


La institucionalización de los algoritmos de Intervención de enfermería permitirá orientar la práctica del personal de enfermería durante su desempeño laboral para mejorar la calidad del cuidado y los servicios de salud prestados. La elaboración del algoritmo de intervención es un aporte encaminado a la formación de una cultura de calidad, sustentado en la gestión de los cuidados enfermeros; en este sentido, para su construcción es fundamental analizar el rol del enfermero, la naturaleza de los cuidados y su significado. “Los diagramas de flujo son usados para representar algoritmos pequeños, evita muchas ambigüedades del lenguaje natural.” La elaboración de procesos hipotético-deductivos sobre los fenómenos que el enfermero se encuentra en su práctica diaria, más allá de la mera asignación intuitiva de etiquetas diagnósticas, es uno de los ejes cruciales para la toma de decisiones a la hora de establecer un plan de cuidados que ofrezca suficiente capacidad de resolución. “La construcción cultural, el paradigma científico por el que el enfermero ha sido educado y el significado que adquiere la tecnología en su trabajo diario es lo que determina su utilización como un medio o como un fin, traduciéndose en cuidar a la persona como un sujeto con un papel activo o como un objeto pasivo al que se le aplican procedimientos.”​ “En estas condiciones, nunca se podrá sustituir el contacto del enfermero y debe prevalecer el juicio y la valoración (PE) sobre la tecnología aplicada.”​

 

Por encima de la habilidad para la construcción de algoritmos está la habilidad para su uso clínico. El instrumento está pensado para asistir en el juicio diagnóstico y terapéutico a los enfermeros, pero ofrece unas enormes posibilidades de investigación no solo para el perfeccionamiento del mismo sino para un conocimiento más extenso de los fenómenos de enfermería. En la actualidad existe referencia electrónica y bibliográfica extensa de las guías clínicas y algoritmos encaminados a orientar el diagnóstico oportuno y tratamiento médico de las enfermedades más comunes, no así de la gestión de cuidado de enfermería, lo cual constituye un retroceso en su práctica profesional al no contar con un instrumento en el cual plasmar la evidencia de la calidad de sus decisiones. Surge así la necesidad de elaborar orientaciones gráficas que permitan organizar el proceso de atención de enfermería y aplicarlo a las personas que presentan necesidades de salud reales o potenciales.

 

Tomando en cuenta esto último afirmamos que el enfermero ha sido uno de los profesionales que más ha abogado por la calidad en los cuidados; por tanto, la visión futura de protocolizar sus cuidados por medio de planes, algoritmos y diagramas de flujo no es lejano dada la demanda de una sociedad cada vez más crítica y exigente con referencia a la calidad de atención en los servicios de salud.

 

La aparición de la Clasificación de Resultados de Enfermería ha abierto nuevas fronteras inimaginables hace escasos años, y probablemente, impredecibles cuando se gestó. Un uso ampliado de sus componentes, desde el marco conceptual de Henderson, en combinación con la NANDA, aporta elementos racionales y reproducibles a la hora de la toma de decisiones.

 

Por tanto estos instrumentos sugeridos deben tener un formato atractivo visualmente y fácilmente comprensible que permita apreciar la progresión de la persona hasta alcanzar el objetivo planteado. Hace más de una década que funcionan como método para controlar las costes y la calidad; originalmente estaban diseñados por los departamentos de enfermería y recogían los pasos críticos en los cuidados de los pacientes, los primeros estaban focalizados solo en los cuidados de los enfermeros. “…Posteriormente se han efectuado adaptaciones en un formato más multidisciplinario denominados con diferentes formas como trayectorias clínicas, mapas de cuidados, algoritmos de cuidados, árboles de decisiones, etc.”​ Sin embargo el gestionar el cuidado en forma oportuna, segura y satisfactoria lleva implícito el imperativo ético de responder frente a la sociedad con la mejor evidencia disponible para tomar las mejores decisiones sobre el cuidado de las personas, a este proceso le llamamos enfermería basada en evidencias. “Se debe impulsar una EBE que privilegie lo plural, lo diverso, la singularidad del ser, pero también la riqueza cohesionadora de lo colectivo, donde se expresa la identidad y la autonomía del sujeto social”.​

 

Fase de ejecución


Es la cuarta etapa del proceso enfermero que comienza una vez que se han elaborado los planes de cuidados y está enfocada al inicio de aquellas intervenciones de enfermería que ayudan al cliente a conseguir los objetivos deseados.

En esta fase se ejecuta el plan de enfermería descrito anteriormente, realizando las intervenciones definidas en el proceso de diagnóstico. Los métodos de implementación deben ser registrados en un formato explícito y tangible de una forma que el paciente pueda entender si deseara leerlo.

La claridad es esencial ya que ayudará a la comunicación entre aquellos que se les asigna llevar a cabo los cuidados de enfermería.

Sistema de clasificación de la práctica de enfermería en urgencias
La clasificación determina una toma de decisiones en cuanto a la asistencia del paciente con relación a su estado de salud, adecuando esa toma de decisiones a las capacidades del servicio y de respuesta material y humana que presenta cada unidad asistencial. La clasificación se hará en función de los síntomas y manifestaciones subjetivas del paciente, o acompañante, en áreas de una priorización en la atención médica y de cuidados enfermeros.

En la RAC (sistema hospitalario de recepción, acogida y clasificación de pacientes) se iniciará la prestación de cuidados inmediatos ofreciendo un abordaje integral de la persona en cuanto a manifestaciones físicas, emocionales y cognitivas.

 

En cuanto a la escala empleada para clasificar asignando una prioridad en la atención, la bibliografía recomienda expresamente que se utilice un sistema con solvencia acreditada, citando como ejemplo el canadiense, australiano o Manchester, desaconsejando la utilización de aquellos que sean desarrollados localmente sin haber sido validados correctamente. La mayoría de estas escalas de clasificación hacen mención de 4 o 5 niveles de prioridad en los que prima la atención médica.

 

Ejemplo de escala de prioridad:

Nivel 1.- Resucitación.
Nivel 2.- Emergencia.
Nivel 3.- Urgente.
Nivel 4.- Semiurgente.
Nivel 5.- No urgente.
Fase de evaluación
En la fase de evaluación se compara los resultados obtenidos con los objetivos planteados para verificar si se ha realizado un buen plan de cuidados para con el paciente. El propósito de esta etapa es evaluar el progreso hacia las metas identificadas en los estadios previos. Si el progreso hacia la meta es lento, o si ha ocurrido regresión, el profesional de enfermería deberá cambiar el plan de cuidados de acuerdo a ello. En cambio, si la meta ha sido alcanzada, entonces el cuidado puede cesar. Se pueden identificar nuevos problemas en esta etapa, y así el proceso se reiniciará otra vez. Es parte de esta etapa el que se deba establecer metas mensurables —el fallo al establecer metas mensurables resultará en evaluaciones pobres.

 

El proceso entero es registrado o documentado en un formato acordado en el plan de cuidados de enfermería para así permitir a todos los miembros del equipo de enfermería llevar a cabo el cuidado acordado y realizar adiciones o cambios.